Por Staff
Una repentina inundación acompañada de deslizamientos de tierra afectó este miércoles 26 de agosto a varias comunidades de la frontera montañosa entre Nepal y la región autónoma del Tíbet, en China. En Nepal, los distritos de Rasuwa y Nuwakot registraron las mayores afectaciones, con daños graves en localidades como Syabrubesi, Timure y Rasuwagadhi. Del lado chino, el alud de lodo y agua alcanzó el puerto fronterizo de Gyirong, donde destruyó infraestructura y arrastró vehículos.
El origen del desastre todavía se encuentra bajo investigación. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Nepal señaló de forma preliminar que el fenómeno pudo relacionarse con un sismo de magnitud 4.4 registrado por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) cerca de Kodari, el cual, según análisis iniciales de imágenes satelitales, pudo provocar el desprendimiento de un bloque de hielo de un glaciar de gran altitud hacia el río Bhote Koshi.
No obstante, las autoridades mantienen también la posibilidad de que se deba al vaciamiento de un lago glaciar, dado que un fenómeno similar ocurrió el año pasado en el mismo río por esa causa.
El balance de víctimas ha variado conforme avanzan las labores de búsqueda. Las primeras informaciones reportaron al menos 19 cuerpos recuperados, pero reportes posteriores elevaron la cifra a por lo menos 95 personas fallecidas. Además, más de 400 personas permanecen desaparecidas, entre ellas unos 28 agentes de la policía nepalí y cientos de turistas y peregrinos que se encontraban en esta ruta hacia Langtang, el monte Kailash o el lago Mansarovar. La Oficina de Turismo de Nepal estima que entre 291 y 341 de los desaparecidos son ciudadanos extranjeros, entre ellos personas de India, Estados Unidos, Australia, Reino Unido, Canadá, Malasia y Corea del Sur, además de dos españoles. Entre los británicos se encuentra una menor de 13 años.
La fuerza del agua destruyó viviendas, carreteras, puentes, redes de comunicación y proyectos hidroeléctricos, además de dejar a varias zonas sin electricidad. Las condiciones del terreno y el lodo dificultan el rescate en el lado nepalí, donde los helicópteros de emergencia no pueden aterrizar en los sectores afectados hasta que disminuya el nivel de las aguas.
En China, imágenes obtenidas con drones muestran daños severos y la destrucción de las rutas cercanas al puerto de Gyirong. Ante la magnitud de la catástrofe, la Unión Europea ofreció su apoyo y activó el sistema satelital Copernicus para mapear las áreas afectadas, mientras el gobierno chino ordenó el despliegue de equipos de rescate a gran escala en su frontera y Nepal mantiene movilizados a sus cuerpos de seguridad para buscar sobrevivientes.
















