CIUDAD DE MÉXICO, a 24 de julio de 2026.– La investigación sanitaria sobre las lechugas mexicanas dio un giro luego de que la Secretaría de Salud confirmó que las muestras analizadas en la planta de Taylor Farms de México resultaron negativas a Cyclospora cayetanensis, el parásito relacionado con la investigación epidemiológica por casos de ciclosporiasis, enfermedad conocida por provocar diarrea intensa y prolongada.
El resultado fue obtenido tras una inspección encabezada por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), con apoyo de especialistas de la Dirección General de Epidemiología y del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).
Las autoridades informaron que también fueron analizadas muestras de agua utilizadas en la planta. Los estudios descartaron la presencia de coliformes fecales y confirmaron que los parámetros fisicoquímicos se encontraron dentro de los límites establecidos por la normatividad mexicana.
Diez muestras fueron sometidas a pruebas
Entre el 18 y el 20 de julio, el personal de Cofepris realizó una visita de inspección a las instalaciones de Taylor Farms de México, donde recolectó diez muestras de lechuga iceberg. Cinco correspondieron a materia prima y cinco a producto terminado, es decir, lechuga picada, lavada y desinfectada.
Las muestras fueron procesadas mediante la técnica de PCR en tiempo real en el Laboratorio Nacional de Referencia de la Comisión de Control Analítico y Ampliación de Cobertura, utilizando el método establecido en el Bacteriological Analytical Manual para la detección de Cyclospora cayetanensis.
De acuerdo con la Secretaría de Salud, las diez muestras arrojaron resultado negativo.
Durante la inspección, la empresa presentó evidencia de sus sistemas de control e inocuidad alimentaria, entre ellos HACCP, Codex Alimentarius, ISO, Primus GFS y SQF. Además, informó que sus cultivos utilizan riego por goteo y que el agua empleada en la planta proviene de pozos certificados.
Las autoridades también verificaron las condiciones de salud de los trabajadores sin detectar brotes de enfermedades diarreicas ni situaciones que ameritaran intervención por parte de los servicios de salud.
El comunicado agrega que el sistema de trazabilidad de la empresa permitió identificar el lote retenido en la aduana de Laredo, Texas, el cual nunca ingresó a territorio estadounidense. Ese lote fue el que originó una muestra que posteriormente la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) clasificó como un falso positivo.
La Secretaría de Salud reiteró que los resultados corresponden a las muestras analizadas durante la inspección oficial y aseguró que continuará fortaleciendo las acciones de vigilancia sanitaria para garantizar la inocuidad de los alimentos destinados tanto al mercado nacional como a la exportación.













