Por Karina Gómez
SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp., a 14 de agosto del 2026.— En Campeche, al parecer, también se puede hacer deporte con control remoto en mano. Esa fue, en esencia, la defensa presentada durante la comparecencia del Instituto del Deporte del Estado de Campeche (INDECAM), cuyo titular, Francisco Menéndez Botanez, sostuvo que destinar recursos públicos a la transmisión de partidos del Mundial de Fútbol 2026 en el Domo del Jaguar fue una acción encaminada a fomentar el deporte, la recreación y la convivencia familiar.
La justificación llegó en medio de cuestionamientos por el costo de los derechos de transmisión. Y aquí apareció la peculiar jugada administrativa: ver a otros jugar también puede convertirse en promoción deportiva.
Menéndez Botanez argumentó que la proyección de los encuentros permitió acercar un espectáculo internacional a niñas, niños, jóvenes, adultos y adultos mayores, bajo los principios de acceso universal, inclusión y convivencia comunitaria.
Según su exposición, inicialmente únicamente se contemplaban los partidos de la Selección Mexicana, pero mediante gestiones se amplió la oferta hasta 40 encuentros, incluidas las finales, por el mismo costo.
¿Cuánto costó llevar el Mundial a pantalla gigante en Campeche?
El dato financiero, sin embargo, merece una revisión puntual. En junio, la gobernadora Layda Sansores afirmó que el Gobierno estatal pagó 4 millones de pesos por los derechos de transmisión, mientras que el titular de Comunicación Social, Walther Patrón Bacab, sostuvo que el desembolso realizado conjuntamente con INDECAM no superó los 5 millones de pesos.
El Gobierno estatal defendió entonces el Fan Fest como un espacio de convivencia y también como una oportunidad para favorecer a comerciantes locales. La propia administración anunció transmisiones gratuitas en la Concha Acústica del Domo del Jaguar, recinto que durante el torneo congregó a cientos y, en algunos partidos, a más de mil aficionados.
La defensa del INDECAM fue que una experiencia de esta magnitud puede despertar en la población, particularmente entre niñas, niños y jóvenes, el interés por practicar alguna disciplina deportiva.

INDECAM presume canchas y rehabilitaciones deportivas
Para defender que el Mundial no desplazó otras prioridades, el director del INDECAM enumeró inversiones y acciones deportivas. Entre ellas mencionó 26 canchas nuevas de fútbol con pasto sintético y 12 espacios deportivos rehabilitados, además de proyectos para la Unidad Deportiva 20 de Noviembre, el Centro Paralímpico y el estadio Leandro Domínguez.
También citó la participación de las delegaciones campechanas en competencias nacionales, el Mundialito Social, la Copa Campeche de Fútbol y otros eventos deportivos programados.
El INDECAM, además, mantiene actividades de formación y competencia deportiva. Por ejemplo, en febrero de 2026 reportó un proceso estatal de visoreo de sóftbol con más de 90 atletas de ambas ramas rumbo a la etapa regional.
Es decir, también se reportaron recursos destinados a infraestructura, programas y apoyo a deportistas. El punto de discusión se centra en la proporción del presupuesto asignado a estas acciones frente al destinado a la transmisión de los partidos del Mundial.
El propio portal de transparencia del INDECAM contempla información presupuestaria, estados financieros, gasto por categoría programática, programas y proyectos de inversión e indicadores de resultados.

El gasto del Mundial deja preguntas pendientes
Por ello, más allá del discurso de “convivencia familiar”, el verdadero partido pendiente es transparentar con precisión qué empresa recibió el pago, cuánto se pagó finalmente, qué concepto contractual se cubrió, qué derechos fueron adquiridos, cuántas transmisiones efectivamente se realizaron y cuál fue el costo por partido y por espectador.
El Gobierno estatal también mantiene disponible el Presupuesto de Egresos 2026 y sus anexos, mientras que INDECAM publica su información de armonización contable.
Así, la discusión no es si los campechanos tienen derecho a disfrutar un Mundial; lo tienen. La discusión es si millones de pesos de recursos públicos destinados a que la ciudadanía vea fútbol pueden contabilizarse como política deportiva con el mismo peso que construir una cancha, rehabilitar una unidad deportiva, apoyar a un atleta o llevar instalaciones a la comunidad.
Porque si el nuevo marcador del bienestar es “pantalla encendida = deporte fomentado”, entonces el debate en Campeche seguirá abierto sobre dónde termina la política deportiva y dónde comienza el espectáculo financiado con recursos públicos.













