Por Karina Gómez
CALKINÍ, Camp., a 13 de abril del 2026.- Con una masiva participación de fieles y visitantes, la comunidad de Nunkiní vivió una de sus celebraciones más representativas al rendir honor a San Diego de Alcalá, en una jornada que fusionó devoción religiosa, herencia cultural maya y proyección turística regional.
Desde tempranas horas, calles y espacios públicos se vieron colmados por habitantes y visitantes provenientes de localidades cercanas como Bécal, Dzitbalché y Hecelchakán, así como del vecino estado de Yucatán, quienes se sumaron a las actividades litúrgicas y tradicionales dedicadas al santo patrono.
El punto central fue la misa solemne celebrada al aire libre ante la alta afluencia, frente a la parroquia del siglo XVIII, erigida sobre una base prehispánica. Durante la homilía, se destacó la vigencia del culto a San Diego de Alcalá y su profundo arraigo en la vida comunitaria.
Posteriormente, la imagen del santo recorrió en procesión el parque principal, adornada con flores y acompañada por el repique constante de campanas. Los fieles manifestaron su devoción mediante oraciones, pétalos y promesas cumplidas, en un ambiente de respeto y fervor.

Veneración del templo
Como parte de las tradiciones, se realizó la veneración en el interior del templo, donde los asistentes ofrecieron flores, tocaron la vestimenta del santo —renovada cada año por familias locales— y elevaron plegarias. Este acto refuerza los lazos de reciprocidad y fe que caracterizan a la comunidad.
La jornada continuó con el Ts’áyatsil, una práctica de reparto de alimentos y obsequios como rosquitas, prendas y artículos religiosos, derivada de promesas cumplidas por los devotos, fortaleciendo el sentido de solidaridad colectiva.
Uno de los momentos más esperados fue el ciclo ritual del Ts’uulul K’áak’ o Caballero de Fuego, figura elaborada por manos locales que simboliza purificación y renovación. Tras una procesión encabezada por charangueros y patrones tradicionales, el caballero fue instalado frente a la parroquia para su quema ritual.
El espectáculo de pirotecnia, acompañado por el silencio expectante de la multitud, culminó con una explosión que dio paso a la recolección de fragmentos considerados portadores de bendiciones, utilizados en altares domésticos, milpas y como amuletos protectores.

Participación femenina
Posteriormente, la Xunáan K’áak o Dama de Fuego, representada por una comitiva de mujeres ataviadas con ternos bordados, replicó el ritual en un acto que resalta la participación femenina en la preservación de la tradición.
La celebración concluyó con ambas detonaciones, marcando el cierre de un ciclo ritual que ha perdurado por generaciones. La presencia de figuras como la Reina del Carnaval de Campeche, Carla Paola, sumó atractivo a un evento que también fortalece la vocación turística de la región.
Actualmente, esta manifestación cultural se encuentra en proceso de ser reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial, lo que busca salvaguardar su autenticidad y promover su difusión responsable.
La festividad en Nunkiní no solo reafirma la identidad cultural de su gente, sino que se consolida como un referente de turismo cultural, donde la fe, la historia y las tradiciones mayas continúan vivas.














