Por Karina Gómez
SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp., a 18 de abril de 2026.— Tras dos meses de trabajos de restauración, el Cristo Negro de San Román regresó a su altar en San Francisco de Campeche, en una jornada marcada por la devoción, la tradición y la participación de cientos de fieles.
En punto de las 18:00 horas, y luego de una oración encabezada por el párroco y rector Juan Arcos Arana, inició la procesión solemne que recorrió los alrededores del templo, congregando a familias, creyentes y visitantes.

La imagen sagrada, considerada patrono diocesano, fue llevada en hombros por custodios y voluntarios, en un acto cargado de simbolismo que reafirma una tradición con más de 460 años de historia en la entidad.
Durante el recorrido, los cantos y expresiones de júbilo acompañaron el paso del Cristo Negro, cuya presencia ha sido un referente de protección, esperanza y unidad para generaciones de campechanos.

Al concluir el derrotero, la imagen fue colocada nuevamente en su nicho principal, donde continuará recibiendo la devoción de los fieles, consolidándose como uno de los principales símbolos de la religiosidad popular en el sureste mexicano.
Fe viva
Este acontecimiento representa también un impulso al turismo religioso, al atraer cada año a visitantes nacionales e internacionales interesados en las tradiciones vivas de Campeche, especialmente durante las festividades del Cristo Negro de San Román.
Con voces que resonaron dentro y fuera del templo, los asistentes proclamaron al unísono: “¡Que viva el Señor de San Román!”, en una muestra colectiva de fe, identidad y arraigo cultural.














