Por Karina Gómez
CHAMPOTÓN, Camp., a 22 de agosto de 2026.- Lo que debía ser una jornada de protección y vigilancia de tortugas marinas terminó en un episodio de indignación y riesgo en el Campamento Tortuguero Punta Xen, donde vehículos todoterreno 4×4 ingresaron presuntamente de manera ilegal a la zona de anidación y realizaron maniobras sobre la franja de arena, destruyendo varios nidos naturales y poniendo en peligro otros más durante la temporada de eclosión.
De acuerdo con el reporte del Grupo Ecologista Quelonios, los conductores ignoraron las señalizaciones y las delimitaciones instaladas para proteger los sitios de anidación. Pese a que los encargados del campamento les hicieron saber que está prohibido el tránsito de vehículos motorizados en esta zona de playa, los ocupantes habrían respondido con insultos y burlas.

La situación subió de tono cuando, según el reporte ambientalista, los vehículos continuaron circulando a velocidad alrededor del área protegida y uno de ellos habría intentado atropellar a uno de los integrantes del grupo que intentaba impedir mayores daños.
El paso de las unidades no solo habría dejado huellas sobre la arena: también provocó la destrucción de varios nidos naturales, mientras que alrededor de una decena más quedaron en una zona de riesgo ante las maniobras de los vehículos.
Interviene la Secretaría de Marina
La emergencia obligó a solicitar apoyo de las autoridades. Elementos de la Secretaría de Marina (SEMAR) acudieron al lugar y procedieron a intervenir para retirar a las personas involucradas, quedando el caso a disposición de las autoridades correspondientes para determinar las posibles responsabilidades y sanciones.
El Grupo Ecologista Quelonios lamentó que, pese a las campañas de concientización, avisos y señalética colocada en el campamento, todavía existan personas que ingresen con vehículos a zonas destinadas exclusivamente a la conservación de especies protegidas.
En plena temporada de eclosión, cada nido destruido representa mucho más que un daño sobre la arena: significa poner en riesgo el nacimiento de nuevas crías de tortuga marina y golpear directamente los esfuerzos de conservación que durante meses realizan ambientalistas y voluntarios.
La agresión al campamento vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de reforzar la vigilancia en las playas de anidación y aplicar sanciones contra quienes conviertan zonas de conservación en pistas para vehículos todoterreno.















