SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp., a 25 de agosto de 2026.- La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) lanzó este 25 de agosto la campaña “Los monos no son mascotas”, con el objetivo de frenar el tráfico ilegal y desalentar la compra de estos animales. México alberga tres especies de primates: el mono araña, el mono aullador negro y el mono aullador de manto, todas clasificadas en peligro de extinción por la NOM-059-SEMARNAT-2010.
Estas especies habitan principalmente en Chiapas, Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Oaxaca, dentro de selvas altas y medianas. Además de formar parte de la biodiversidad del sureste mexicano, los primates ayudan a dispersar semillas y conservar el equilibrio ecológico, por lo que su presencia representa un indicador de la salud de los bosques tropicales.
El tráfico deja una cadena de muerte
La Profepa advirtió que por cada primate vendido como mascota, al menos otros tres fueron asesinados. La cadena comienza con la extracción de las crías, cuyas madres suelen morir por disparos mientras llevan a sus bebés sujetos al cuerpo. Otros ejemplares fallecen al caer de los árboles, quedar aplastados o enfrentar condiciones extremas durante el traslado.
Las crías que sobreviven viajan en cajas de plástico o maletas con orificios, bajo condiciones de hacinamiento, hambre, estrés y deshidratación. Muchas presentan heridas, fracturas, infecciones o desnutrición. Al permanecer aisladas de sus madres y grupos, algunas desarrollan conductas relacionadas con el trauma, como morderse, gritar o arrancarse el pelo.
Profepa asegura 137 ejemplares
Entre 2019 y 2026, las acciones de inspección y vigilancia permitieron a la Profepa asegurar 137 primates: 96 monos araña, 24 monos saraguato y 17 monos aulladores. La dependencia revisa todos los puntos de esta actividad ilegal, desde la extracción y el acopio hasta el transporte, distribución, comercio y posesión de los ejemplares.
Comprar o vender primates constituye un delito
La Ley General de Vida Silvestre prohíbe el aprovechamiento y la comercialización de cualquier especie de primate. Estas actividades constituyen un delito que puede alcanzar penas de uno a nueve años de prisión. La Profepa llamó a la población a no comprar, extraer, regalar ni mantener monos como mascotas, así como a denunciar cualquier actividad relacionada con su tráfico: “Si no hay demanda, no hay consumo”.













