NUEVA YORK, EU., a 17 de agosto de 2026.— Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa, ya no se encuentra en una prisión administrada por la Oficina Federal de Prisiones de Estados Unidos (BOP), según la actualización de los registros públicos de esa institución. El general en retiro permanecía recluido en Nueva York desde mayo pasado.
La modificación confirma que Mérida Sánchez dejó la custodia penitenciaria de la BOP, pero no permite establecer si recuperó la libertad, fue trasladado a otra instalación o quedó bajo responsabilidad de una agencia distinta. Hasta ahora, las autoridades estadounidenses no han revelado su paradero ni las condiciones de su nueva situación.
Crece la posibilidad de un acuerdo judicial
La salida del exfuncionario del sistema carcelario federal abre la posibilidad de que haya iniciado una negociación con la Fiscalía estadounidense para colaborar en la investigación. En este tipo de procesos, los acusados pueden aportar información a cambio de beneficios judiciales, aunque cada acuerdo debe quedar sujeto a la aprobación de un tribunal.
Por ahora, ningún documento público confirma que Gerardo Mérida se haya convertido en informante o testigo colaborador de Estados Unidos. Su ausencia del registro de la BOP tampoco demuestra por sí sola que exista un convenio, por lo que esa posibilidad permanece como una hipótesis derivada del cambio de custodia.
Su audiencia quedó sin nueva fecha
El movimiento ocurre después de que la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York retiró la audiencia programada para el 4 de agosto y no anunció otra fecha. Hasta principios de ese mes, el exsecretario permanecía en prisión preventiva en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.
Acusado de colaborar con el Cártel de Sinaloa
Gerardo Mérida se entregó a las autoridades de Estados Unidos el 11 de mayo de 2026, tras cruzar hacia Arizona por la garita de Nogales, y posteriormente fue llevado a Nueva York. La justicia estadounidense lo acusa de conspiración para importar drogas y de delitos relacionados con armas, además de señalarlo por recibir presuntos sobornos de Los Chapitos a cambio de alertarlos sobre operativos. El militar retirado se declaró no culpable y conserva la presunción de inocencia.













