Por Staff
WASHINGTON, a 20 de agosto de 2026.- ¿Y si los humanos no fueran los únicos pasajeros terrestres que lleguen a la Luna? Un estudio encabezado por científicos de la NASA encontró que algunos microorganismos asociados con los seres humanos podrían sobrevivir en determinados rincones de la región del Polo Sur lunar, particularmente en zonas protegidas de la radiación y la luz solar. Los resultados fueron publicados en la revista científica Science Advances.
El hallazgo pone sobre la mesa un desafío para futuras misiones tripuladas: la contaminación microbiana que inevitablemente acompaña a los astronautas podría dificultar que los científicos distingan entre la química lunar original y los materiales procedentes de la Tierra. La preocupación no se limita a nuestro satélite, pues los investigadores consideran que este conocimiento también será importante cuando las misiones humanas avancen hacia Marte.
Los seres humanos transportan microorganismos de manera natural. En una superficie de piel comparable con el tamaño del borrador de un lápiz puede haber, en promedio, alrededor de un millón de bacterias. Parte de estos organismos puede desprenderse de los astronautas, sus trajes y los hábitats, por lo que la NASA considera necesario establecer una línea base de contaminación antes de realizar investigaciones científicas de largo plazo en la superficie lunar.
¿Podrían sobrevivir?
Para determinar qué organismos podrían resistir las condiciones del Polo Sur, los investigadores analizaron cinco grupos de microorganismos, entre ellos Aspergillus niger, Bacillus subtilis, Staphylococcus aureus, Deinococcus radiodurans y especies de Fusarium. Posteriormente, modelaron su posible supervivencia en tres zonas: el borde del cráter Nobile, la Cresta de Conexión y el borde del cráter De Gerlache, utilizando datos de elevación, temperatura y radiación obtenidos por el Orbitador de Reconocimiento Lunar.
Los resultados identificaron “nichos de supervivencia” que pueden ir desde zonas amplias dentro de cráteres hasta espacios diminutos, incluso comparables con la huella de una bota de astronauta. El Aspergillus niger, un hongo conocido por su resistencia, fue el organismo que mostró mayor capacidad para soportar la radiación ultravioleta dentro de las simulaciones y podría sobrevivir incluso en sectores expuestos a cierta cantidad de luz solar. Investigaciones anteriores también han documentado su resistencia a condiciones de radiación espacial.
Sin embargo, la NASA subraya que sobrevivir no equivale a crecer ni reproducirse. En este estudio, supervivencia significa que un microorganismo puede mantenerse vivo durante al menos un día terrestre bajo determinadas condiciones. Los científicos tampoco han encontrado evidencia de que la Luna cuente con los ingredientes necesarios para sostener una reproducción microbiana, como agua líquida, una atmósfera y temperaturas moderadas. El reto, por ahora, será conocer qué había en la superficie lunar antes de que los humanos lleguen para evitar confundir nuestras propias huellas biológicas con posibles descubrimientos científicos.














