Por Karina Gómez
SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp., a 11 de agosto de 2026.— El desprendimiento de piedras en la parte superior de la emblemática Torre del Reloj de la Plazuela de San Francisco encendió las alertas entre vecinos, comerciantes y usuarios de este tradicional espacio del Centro Histórico, por lo que la zona fue acordonada como medida preventiva ante el riesgo de nuevos desprendimientos.
Hasta el momento, no se reportan personas lesionadas por el incidente. Sin embargo, la caída de elementos de la estructura generó preocupación entre quienes diariamente transitan por la plazuela y sus alrededores, particularmente ante la posibilidad de que otros fragmentos pudieran desprenderse.
¡Ojo al pasar!
A través de redes sociales, vecinos y comerciantes cuestionaron si el acordonamiento será suficiente para atender una afectación que, consideran, requiere una valoración especializada y acciones de conservación. Los señalamientos apuntan a que la colocación de cintas y la restricción parcial del paso permiten delimitar el área de riesgo, pero no resuelven por sí mismas las condiciones físicas de la estructura.
En ese sentido, también se ha planteado la necesidad de que las autoridades correspondientes determinen qué originó el desprendimiento, cuál es el nivel de riesgo y qué trabajos deben realizarse para garantizar tanto la seguridad de la población como la preservación del inmueble.
La discusión tomó fuerza con una pregunta que circula en redes sociales: ¿qué más tiene que pasar? El cuestionamiento surge ante la preocupación de que pueda registrarse un nuevo desprendimiento antes de que concluya la evaluación de la estructura. No obstante, corresponde a las instancias competentes determinar técnicamente el nivel de riesgo y las medidas que deben implementarse.
El caso también vuelve a poner sobre la mesa el estado de conservación de otros inmuebles históricos de Campeche que han presentado afectaciones recientes, entre ellos el templo de San Roque, antiguas viviendas del circuito de baluartes y una sección del lienzo del reconstruido baluarte de Santiago.
Más que señalar responsabilidades anticipadamente, los hechos plantean la necesidad de establecer quién debe intervenir, con qué recursos, bajo qué proyecto y en qué plazo, particularmente cuando se trata de inmuebles ubicados dentro de una zona de alto valor histórico y turístico.

Un reloj parte de la memoria del estado
La Plazuela de San Francisco, conocida popularmente como los Portales de San Francisco, data del siglo XVIII y fue construida sobre el antiguo Camino Real a Mérida. Con el paso del tiempo, se consolidó como espacio de convivencia, comercio y tránsito para los habitantes del barrio.
La torre forma parte de este conjunto histórico y su reloj tiene también una larga trayectoria: fue fabricado en 1861 e instalado oficialmente el 28 de septiembre de 1930.
Por décadas, la estructura ha sido parte del paisaje urbano y de la vida cotidiana de la ciudad, además de constituir un elemento reconocible para quienes visitan esta zona de Campeche.
La conservación de este tipo de inmuebles no representa únicamente un asunto arquitectónico. El Centro Histórico constituye uno de los principales atractivos turísticos de la capital campechana y alrededor de sus espacios históricos existe una actividad económica vinculada con restaurantes, comercios, servicios y recorridos turísticos, entre otras actividades.
Por ello, cualquier deterioro que afecte la imagen, accesibilidad o seguridad de estos espacios puede tener repercusiones que trascienden la estructura misma.
Al mismo tiempo, la intervención debe realizarse bajo criterios técnicos y de conservación que permitan preservar las características históricas del inmueble, evitando soluciones improvisadas que puedan alterar su valor arquitectónico.
¿Quién es responsable?
El marco jurídico estatal establece responsabilidades relacionadas con la protección, conservación y rehabilitación del patrimonio cultural, así como con la preservación de centros históricos, plazas e inmuebles de valor arquitectónico.
En el caso de la Torre del Reloj, será la valoración de especialistas y las autoridades competentes la que determine el alcance de los daños y las acciones necesarias.
Por ahora, el acordonamiento representa una medida preventiva para reducir el riesgo a peatones, pero permanece pendiente conocer el diagnóstico de la estructura y, en su caso, el proyecto de intervención.
La pregunta que queda sobre la mesa no es solamente cuánto costará reparar el reloj, sino cuánto vale para Campeche conservar en condiciones seguras los inmuebles que forman parte de su identidad, su historia y también de su oferta turística.














