WASHINGTON, a 27 de agosto de 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, extendió este jueves su política de modificar nombres geográficos utilizados por el gobierno federal y ordenó que el Lago Ontario sea identificado oficialmente como “Lago América”, más de un año y medio después de haber iniciado una estrategia similar con el Golfo de México y el monte Denali.
La decisión quedó plasmada en la Orden Ejecutiva 14420, publicada este 27 de agosto por la Casa Blanca, que instruye al Departamento del Interior y a la Junta de Nombres Geográficos de Estados Unidos a realizar el cambio en un plazo de 30 días.
El alcance de la medida se concentra en la administración federal estadounidense. El Sistema de Información de Nombres Geográficos, conocido como GNIS, deberá sustituir la denominación Lago Ontario por “Lake America”, mientras que mapas, contratos, documentos, comunicaciones y demás referencias producidas por las agencias del Ejecutivo tendrán que utilizar el nuevo nombre.
La orden describe al lago como un recurso estratégico para Estados Unidos por su papel histórico en el comercio, la navegación, la defensa y las actividades industriales y energéticas. La Casa Blanca también sostiene que Washington ha invertido cerca de 4 mil millones de dólares durante la última década en la protección del ecosistema de los Grandes Lagos y que la Guardia Costera estadounidense aporta nueve de los 11 rompehielos que operan en la región.
El documento destaca además la importancia histórica de puntos como Oswego y Sackets Harbor, en Nueva York, así como el papel de este sistema lacustre en el transporte de minerales, productos agrícolas y otras mercancías.
Un cambio que tiene como antecedente el Golfo de México
La nueva orden no surge de manera aislada. Trump la vincula directamente con la Orden Ejecutiva 14172, firmada el 20 de enero de 2025, el mismo día de su regreso a la Casa Blanca.
Aquel documento, denominado “Restaurando nombres que honran la grandeza estadounidense”, estableció como política de la administración utilizar la nomenclatura de monumentos y accidentes naturales para destacar lo que el gobierno considera figuras, episodios y logros relevantes de la historia de Estados Unidos.
La primera aplicación de esa política tuvo dos efectos de alto perfil. Por un lado, Trump ordenó restablecer en los registros federales el nombre Monte McKinley para la montaña que desde 2015 era denominada oficialmente Denali por el gobierno estadounidense.
Por otro, instruyó cambiar a “Golfo de América” la denominación utilizada por Estados Unidos para la zona de su plataforma continental correspondiente al Golfo de México, hasta los límites marítimos con México y Cuba. La orden obligó a actualizar el GNIS y a utilizar la nueva expresión en mapas, contratos y comunicaciones de las agencias federales.
Semanas después, el propio Trump proclamó el 9 de febrero de 2025 como el primer “Día del Golfo de América”, consolidando el uso de esa denominación dentro de su administración.
Ahora, la Casa Blanca utiliza explícitamente aquella orden de enero de 2025 como fundamento político para justificar el cambio del Lago Ontario.
Canadá no está obligado a adoptar “Lago América”
Al igual que ocurrió con el Golfo de México, el alcance del cambio se limita al uso oficial que hace el gobierno de Estados Unidos.
El cuerpo de agua forma parte de la frontera entre Estados Unidos y Canadá. La propia Orden Ejecutiva 14420 reconoce que está limitado al sur y al este por el estado de Nueva York y al norte, oeste y suroeste por la provincia canadiense de Ontario.
Por ello, la instrucción presidencial puede determinar la nomenclatura que emplean las instituciones federales estadounidenses, pero no impone a Canadá la utilización de “Lago América” ni elimina internacionalmente la denominación Lago Ontario.
En la práctica, el mismo cuerpo de agua puede conservar su nombre tradicional en Canadá y en otros ámbitos mientras el gobierno federal estadounidense adopta la nueva denominación en sus registros.
La orden tampoco modifica fronteras ni establece nuevas reclamaciones territoriales. Su contenido se concentra en el cambio de nombre y en las actualizaciones administrativas que deberán realizar las dependencias estadounidenses.
Con la decisión de este jueves, Trump lleva al Lago Ontario la política de renombramientos que comenzó en enero de 2025 y que convirtió la nomenclatura geográfica en una de las expresiones de su discurso sobre la “grandeza estadounidense”.












