Por Karina Gómez
SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp., a 11 de mayo del 2026.- La colonia Leovigildo Gómez volvió a convertirse en escenario de una tragedia doméstica que muchos vecinos aseguran haber soportado durante demasiado tiempo.
Lo que debía ser una noche de celebración por el Día de las Madres terminó entre gritos, llanto infantil y patrullas, luego de que habitantes de la zona denunciaran presunto maltrato infantil dentro de un domicilio donde una pareja, aparentemente bajo los influjos del alcohol, habría agredido física y verbalmente a sus propios hijos.
Los hechos, que rápidamente se viralizaron en redes sociales, desataron indignación colectiva. Vecinos cansados de escuchar discusiones, insultos y golpes casi a diario decidieron intervenir y pedir el apoyo de las autoridades luego de que, según relatan, la situación “se salió de control” durante la madrugada.
La escena, relatan testigos, fue desgarradora, los menores lloraban desconsolados mientras intentaban aferrarse a sus padres al momento en que policías y personal de apoyo intervenían para ponerlos bajo resguardo. Entre lágrimas y confusión, los pequeños suplicaban que no se llevaran a “mamá y papá”, pese al ambiente de violencia que presuntamente sufrían de manera constante.
Pero lo que más indignó a quienes presenciaron el operativo fue la actitud de la mujer, quien —según comentarios difundidos por vecinos— habría preferido defender a su pareja en medio del conflicto antes que priorizar el bienestar de sus hijos.
“¿Qué culpa tienen los niños de las broncas de sus padres, de sus penas, sus causas, sus delirios y sus locuras?”, repetían algunos habitantes recordando aquella cruda frase popularizada por Alex Lora, mientras observaban cómo una realidad demasiado común volvía a exhibirse frente a todos.
La historia retrata una dolorosa sátira social: adultos perdidos entre el alcohol, discusiones y relaciones tóxicas, mientras los verdaderos inocentes terminan pagando las consecuencias. En barrios donde las paredes son delgadas y el silencio ya no alcanza para esconder la violencia, fueron los propios vecinos quienes terminaron haciendo el trabajo que durante años nadie quiso ver.
Hasta el momento, las autoridades no han informado oficialmente la situación jurídica de los padres ni el estado de salud de los menores, aunque trascendió que los niños quedaron bajo resguardo para garantizar su protección.












