Por Karina Gómez
CAMPECHE, Camp., a 28 de agosto del 2026.— El sureste mexicano entra en una nueva etapa de desarrollo energético con la ampliación de Energía Mayakan, proyecto estratégico en el que Campeche ocupa una posición fundamental al formar parte de la ruta de una infraestructura que busca garantizar mayor disponibilidad de gas natural para la generación eléctrica y el crecimiento industrial de la región.
Durante la presentación del informe de avances y la celebración de la entrada en operación comercial de la Fase II, realizada este 28 de agosto en Mérida, la gobernadora Layda Sansores San Román destacó que Campeche, entidad que históricamente ha aportado una importante riqueza energética al país, comienza a beneficiarse de una nueva visión en la que los recursos y la infraestructura energética se convierten también en desarrollo, inversión, empleos y bienestar para las comunidades.
Acompañada por el gobernador de Yucatán, Joaquín “Huacho” Díaz Mena, así como representantes del Gobierno de México, la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Energía Mayakan, ENGIE y Macquarie Asset Management, la mandataria campechana participó en la presentación de los avances de una obra considerada estratégica para la seguridad energética del sureste.

La ampliación contempla más de 700 kilómetros de ducto, tres nuevas estaciones de compresión y tres estaciones de medición, siguiendo la infraestructura existente a través de Campeche, Chiapas, Tabasco y Yucatán.
Mayakan duplicará la capacidad de transporte de gas natural
El proyecto representa una inversión superior a 2 mil millones de dólares y permitirá más que duplicar la capacidad de transporte de gas natural, al pasar de aproximadamente 250 a 567 millones de pies cúbicos diarios.
Para Campeche, la relevancia va más allá del suministro energético. La presencia del estado dentro de la ruta del sistema coloca a la entidad en un corredor estratégico para la llegada de nuevas inversiones relacionadas con la generación eléctrica, industria, comercio y servicios.
El fortalecimiento de la infraestructura gasífera puede contribuir a contar con mayor confiabilidad en el suministro para las centrales de generación de la CFE y, con ello, generar mejores condiciones para atender el crecimiento de la demanda energética de la Península.
La Fase II, que inició operaciones comerciales el pasado 31 de mayo de 2026, incluyó cerca de 200 kilómetros de gasoducto, dos Estaciones de Medición y Regulación y mejoras operativas a la infraestructura existente, particularmente para atender instalaciones estratégicas de generación eléctrica.
En términos económicos, la obra representa además una señal de largo plazo para el sureste, ya que mayor infraestructura energética significa mejores condiciones para instalar empresas, ampliar operaciones industriales y generar empleos especializados, particularmente en entidades con vocación energética como Campeche.

Beneficios sociales y menor impacto ambiental en la ruta del gasoducto
Uno de los aspectos relevantes del proyecto es la incorporación de tecnologías destinadas a mejorar la eficiencia operativa y disminuir su impacto ambiental.
De acuerdo con la información presentada por Energía Mayakan, las nuevas tecnologías permitirán reducir hasta 40 por ciento las emisiones de metano y evitar aproximadamente 4.6 millones de toneladas de dióxido de carbono, también llamado gas carbónico (CO₂) al año.
El proyecto también se desarrolla bajo criterios de protección de la biodiversidad y diálogo con las comunidades asentadas a lo largo de la ruta, un elemento particularmente importante para Campeche por su riqueza ambiental y la presencia de ecosistemas estratégicos.
La obra contempla beneficios para más de 200 comunidades y, hasta ahora, se reportan más de 100 obras y apoyos sociales, entre ellos infraestructura comunitaria, sistemas de agua, alumbrado, caminos, espacios públicos y áreas deportivas.
La dimensión económica del proyecto también se refleja en la generación de actividad laboral. La construcción ha involucrado a más de 4 mil personas, distribuidas en alrededor de 30 frentes simultáneos de trabajo.
La magnitud de la infraestructura convierte a Mayakan en uno de los proyectos energéticos de mayor relevancia para el sureste, al combinar inversión privada, participación gubernamental, infraestructura de la CFE, seguridad energética y objetivos ambientales.
Para Campeche, el reto ahora será aprovechar esta nueva capacidad energética para impulsar proyectos productivos que permitan que la infraestructura instalada se traduzca en más inversión, empleos, actividad industrial y oportunidades para las familias campechanas.
El encuentro colocó al sureste como una región cada vez más relevante dentro de la estrategia energética y de desarrollo del país, impulsada por nuevas inversiones en infraestructura y una mayor capacidad de suministro.
Y en ese nuevo mapa, Campeche no sólo aparece como productor histórico de energía sino también busca convertirse en protagonista de la transformación económica que esa riqueza puede generar en tierra firme.













