Por Karina Gómez
SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp., a 12 de mayo del 2026.- La esperanza de miles de estudiantes por unas vacaciones adelantadas terminó oficialmente este fin de semana, luego de que autoridades educativas confirmaran que el ciclo escolar 2025-2026 concluirá el próximo 15 de julio, tal como estaba marcado en el calendario oficial.
Sin embargo, detrás del anuncio institucional y los mensajes de “orden” y “certeza”, comenzó a crecer la inconformidad del magisterio.
Desde muy temprano, la noticia comenzó a circular en grupos escolares, redes sociales y chats de padres de familia. Algunos alumnos reaccionaron con resignación; otros, con humor. Pero fueron los maestros quienes terminaron convirtiendo el tema en un debate más profundo sobre las condiciones reales en las que operan las escuelas.
“Preguntaron a los padres de familia, preguntaron a los medios de comunicación, preguntaron a los políticos, pero ¿en qué momento le preguntaron a los maestros?”, escribió una docente campechana en redes sociales, publicación que rápidamente comenzó a compartirse entre trabajadores de la educación.

El mensaje reflejaba un sentimiento que poco a poco se volvió colectivo: la percepción de que las decisiones educativas continúan tomándose lejos de las aulas.
La molestia creció luego de las declaraciones del secretario de Educación de Campeche, Víctor Sarmiento Maldonado, quien explicó que mantener el calendario escolar busca privilegiar la estabilidad académica y concluir el ciclo con orden administrativo.
Aunque varios docentes reconocieron que el discurso fue prudente y técnicamente correcto, muchos señalaron que la realidad dentro de las escuelas es distinta.
“Hoy el secretario expresó muy acertadamente el contexto del cierre del ciclo escolar, pero solo se quedó en letras vacías, porque como siempre, al final del día, somos los maestros los que tenemos que resolver las carencias de nuestro sistema educativo”, reclamó otro comentario que comenzó a viralizarse entre el sector educativo.
Y es que, más allá de la fecha oficial de salida, docentes aseguran enfrentar diariamente aulas con altas temperaturas, falta de ventilación, desgaste físico, rezago académico y presión administrativa en pleno cierre escolar. Algunos incluso cuestionaron que las decisiones se anuncien desde oficinas climatizadas mientras el personal educativo debe sostener las actividades bajo condiciones complicadas.
La discusión también alcanzó a padres de familia. Mientras algunos respaldaron a los maestros y reconocieron el esfuerzo que implica mantener las clases hasta julio, otros defendieron la necesidad de concluir el calendario completo para no afectar el aprendizaje de los estudiantes ni alterar la organización familiar.
Así, lo que parecía solo una confirmación administrativa terminó abriendo nuevamente el debate sobre las condiciones del sistema educativo en Campeche. Porque, aunque oficialmente las clases seguirán hasta el 15 de julio, en redes sociales se evidenció que el verdadero cansancio no está únicamente en los alumnos que esperan vacaciones… sino también en los maestros que aseguran cargar, año tras año, con el peso de un sistema que pocas veces los escucha.













