CIUDAD DE MÉXICO, a 6 de mayo de 2026.— Lo que para muchos representa un riesgo o simplemente uno de los sabores más intensos de la cocina mexicana, hoy forma parte de investigaciones científicas que buscan enfrentar la resistencia a los antibióticos.
Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en colaboración con investigadores de la Universidad de Stanford, el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ) y el Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), desarrollaron distintos antibióticos experimentales utilizando veneno de alacrán y chile habanero para combatir bacterias consideradas prioritarias por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Uno de los proyectos fue encabezado por Lourival Possani Postay, investigador del Instituto de Biotecnología de la UNAM, campus Morelos, quien trabajó junto con Rogelio Hernández Pando, del INCMNSZ, y Richard Zare, químico de la Universidad de Stanford, en California.
La investigación se enfocó en el alacrán Diplocentrus melici, especie originaria de Veracruz. A partir de su veneno, el equipo logró aislar dos benzoquinonas, compuestos que mostraron actividad frente a bacterias altamente peligrosas.
De acuerdo con Possani Postay, una de las benzoquinonas actúa contra Mycobacterium tuberculosis, bacteria causante de la tuberculosis, mientras que la otra mostró efectos frente a Staphylococcus aureus, relacionada con infecciones cutáneas, neumonía, septicemia, meningitis, endocarditis y osteomielitis, especialmente en entornos hospitalarios.
La resistencia antimicrobiana preocupa a nivel mundial
La OMS considera que la tuberculosis farmacorresistente representa una amenaza crítica para la seguridad sanitaria internacional. Además, la bacteria Staphylococcus aureus también es considerada de alta prioridad debido a su creciente resistencia a tratamientos convencionales.
Rogelio Hernández Pando realizó parte de las pruebas relacionadas con tuberculosis utilizando modelos murinos en el INCMNSZ, mientras que Richard Zare colaboró en la determinación estructural y síntesis de las benzoquinonas.
Pero el chile habanero también entró al laboratorio. Investigadores del Departamento de Medicina Molecular y Bioprocesos del Instituto de Biotecnología de la UNAM, encabezados por Gerardo Corzo Burguete y en colaboración con Georgina Estrada Tapia, del CICY, identificaron en el Capsicum chinense Jacq. un péptido llamado defensina J1-1.
A partir de este péptido desarrollaron el compuesto experimental XisHar J1-1, el cual mostró resultados favorables frente a Pseudomonas aeruginosa, bacteria oportunista vinculada con neumonía, infecciones urinarias, de la piel, del oído y otras afecciones que suelen afectar a pacientes hospitalizados o con sistemas inmunológicos debilitados.
Aún faltan pruebas clínicas
Los investigadores aclararon que los antibióticos todavía deben pasar por nuevas pruebas, ensayos preclínicos y estudios clínicos antes de una posible aplicación médica masiva.
Iván Arenas Sosa, integrante del equipo de Corzo Burguete, explicó que el siguiente paso será probar el compuesto en cepas resistentes extraídas de pacientes. También señaló que aún se estudia la mejor forma de estabilizar la defensina J1-1 para evitar su degradación en el organismo.
Actualmente, las benzoquinonas derivadas del veneno de alacrán ya cuentan con patentes en México y Sudáfrica, mientras que la defensina J1-1 y algunas de sus variantes poseen patente mexicana. Los científicos también hicieron un llamado para que farmacéuticas se sumen al financiamiento y desarrollo de estas investigaciones.













