Por Karina Gómez
SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp; a 6 de mayo del 2026.– Eran exactamente las 11:00 de la mañana cuando el sonido seco de la alerta sísmica rompió la rutina en el corazón de la capital campechana. En cuestión de segundos, miles de teléfonos celulares vibraron de manera simultánea con un mensaje contundente: “Alerta Máxima: ESTO ES UN SIMULACRO”. La advertencia bastó para transformar el ambiente y activar una reacción inmediata en oficinas públicas, calles y edificios históricos.
Centro Histórico epicentro del rescate
Sobre la calle 8 con 10 del Centro Histórico y en la avenida Pedro Sainz de Baranda, el movimiento comenzó a intensificarse rápidamente. Unidades de Bomberos, Cruz Roja Mexicana y elementos de Protección Civil arribaron al Palacio de Gobierno, al Palacio Legislativo y a diversas instituciones educativas con torretas encendidas, simulando una emergencia real.
La presencia de los cuerpos de rescate generó expectación entre ciudadanos y turistas que transitaban por la zona, mientras brigadistas y personal operativo se desplegaban estratégicamente para coordinar las acciones de evacuación.
Brigadistas evacúan oficinas
Dentro de los inmuebles, los brigadistas ya se encontraban preparados para ejecutar el protocolo de seguridad. Con instrucciones firmes y movimientos coordinados, comenzaron a dirigir a trabajadores y visitantes hacia las salidas de emergencia.
Piso por piso, las oficinas quedaron vacías en cuestión de minutos. Empleados descendían por las escaleras siguiendo las indicaciones, algunos en silencio y otros compartiendo expresiones de nerviosismo, pero todos manteniendo el orden durante el ejercicio preventivo.
Plaza de la República se convierte en punto de resguardo
En el exterior, la Plaza de la República y los bajos del Palacio Legislativo fueron habilitados como puntos de reunión. Ahí, decenas de personas permanecieron concentradas bajo supervisión de brigadistas y autoridades de Protección Civil, mientras los cuerpos de emergencia simulaban labores de atención, rescate y resguardo.
La escena llamó la atención de peatones y automovilistas, quienes redujeron la velocidad para observar el despliegue operativo, intentando distinguir si se trataba de una contingencia real o únicamente de un simulacro.
Simulacro deja lección sobre reacción
Minutos después, la tensión comenzó a disiparse. Las autoridades confirmaron que todo formaba parte de un simulacro preventivo para fortalecer la capacidad de respuesta ante una posible emergencia sísmica.
Sin embargo, el eco de la alerta, las evacuaciones y la reacción colectiva dejaron una reflexión clara entre quienes participaron: en una situación real, la diferencia entre el caos y salvar vidas puede depender únicamente de segundos.














