PEKÍN, China, 13 de mayo de 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó este miércoles a China para iniciar una visita oficial considerada una de las más importantes de su segundo mandato, en medio de una relación bilateral marcada por los aranceles, la disputa tecnológica y la tensión geopolítica entre Washington y Pekín.
El mandatario estadounidense sostendrá reuniones privadas con el presidente chino, Xi Jinping, durante una agenda de varios días que contempla negociaciones comerciales, encuentros empresariales y actividades diplomáticas en Pekín. La visita ocurre en un contexto de creciente presión económica luego de que Estados Unidos endureciera las tarifas sobre productos chinos y China respondiera con medidas similares contra mercancías estadounidenses.
Comercio y aranceles, en el centro
De acuerdo con reportes internacionales, ambos gobiernos analizan un posible mecanismo para reducir parcialmente algunos aranceles aplicados a bienes no estratégicos, especialmente en sectores agrícolas, energéticos e industriales. La propuesta busca disminuir el impacto de la guerra comercial que ha golpeado cadenas de suministro y mercados internacionales.
Trump también buscará que China amplíe el acceso a empresas estadounidenses en áreas como aviación, tecnología y servicios financieros. En la delegación estadounidense participan directivos de grandes compañías vinculadas a inteligencia artificial, manufactura y semiconductores, reflejando el peso económico de las negociaciones.
Taiwán, IA e Irán tensan el encuentro
Además del comercio, la agenda contempla temas sensibles como la situación de Taiwán, el desarrollo de la inteligencia artificial militar y el conflicto en Medio Oriente, especialmente la guerra relacionada con Irán y el estrecho de Ormuz. Analistas consideran que Washington busca apoyo chino para contener una mayor escalada regional que afecte la economía mundial.
Como parte de las actividades oficiales, Trump participará en una cena de Estado organizada por Xi Jinping, además de reuniones con empresarios y visitas protocolares a sitios emblemáticos de Pekín. Especialistas internacionales consideran que esta cumbre podría definir el rumbo de la relación entre las dos economías más grandes del planeta en temas comerciales, tecnológicos y de seguridad internacional.













