Por Staff
OSLO, Noruega, a 13 de julio de 2026.- La selección de Noruega volvió a casa sin el título mundial, pero con el reconocimiento de todo un país. Una multitud estimada en más de 100 mil personas abarrotó los alrededores del Palacio Real de Oslo para agradecer a los futbolistas la histórica actuación que los llevó hasta los cuartos de final de la Copa del Mundo 2026.
La celebración estuvo marcada por el ya famoso “Viking Row”, un movimiento colectivo que simula el remo de un drakkar vikingo y que durante el Mundial se convirtió en el sello distintivo de la afición noruega. Miles de personas, sentadas frente al Palacio, realizaron la coreografía al mismo tiempo junto con los jugadores y miembros de la realeza.
El homenaje comenzó con una recepción oficial encabezada por el rey Harald V, quien reconoció el esfuerzo del plantel tras protagonizar una de las campañas más exitosas en la historia del fútbol noruego. La ceremonia también contó con la presencia del príncipe heredero Haakon, quien volvió a sumarse a la celebración que ha acompañado al equipo durante todo el torneo.
Aunque el delantero Erling Haaland no pudo asistir al recibimiento inicial debido a problemas con su itinerario de viaje, el ambiente festivo no disminuyó. Posteriormente, el equipo recorrió las calles de la capital en un autobús descubierto, saludando a miles de aficionados que se congregaron para ovacionarlos.
La histórica participación de Noruega despertó un entusiasmo sin precedentes entre la población y transformó al equipo en uno de los grandes protagonistas del Mundial, no solo por sus resultados deportivos, sino también por la identidad y cercanía que mostró con su afición.
Con el “remo vikingo” convertido ya en un símbolo nacional, Noruega cerró su aventura mundialista dejando una imagen difícil de olvidar: un país entero celebrando a un equipo que, aunque no levantó la copa, conquistó el orgullo de su gente.













