París, Francia, a 20 de febrero de 2026.- Este viernes 20 de febrero de 2026, la capital francesa vivió una intensa jornada de alerta y movilización de fuerzas de seguridad luego de que múltiples correos electrónicos con amenazas de bomba fueran recibidos por autoridades y organismos locales. Las advertencias, que mencionaban la intención de “volar varios lugares de París”, motivaron la evacuación preventiva de instalaciones y la inmediata intervención de la Prefectura de Policía de París para verificar el riesgo en cada una de ellas.
A partir de las 18:00 horas, fuentes oficiales confirmaron que los mensajes remitidos a direcciones institucionales y de seguridad alertaban sobre posibles explosivos en diversos puntos de la ciudad. Las amenazas despertaron preocupación y obligaron a activar procedimientos de seguridad estándar que incluyen búsquedas con perros especialistas y revisiones exhaustivas de cada inmueble implicado.
Entre los edificios que fueron desalojados de inmediato tras recibir las amenazas se encuentra la Torre Montparnasse, un rascacielos ubicado en el sector suroeste de París. Las autoridades coordinaron la salida de trabajadores y visitantes, así como una inspección minuciosa del inmueble, sin que hasta el momento se haya reportado la presencia de artefactos explosivos tras los registros iniciales de seguridad.
Otra instalación que también fue evacuada bajo medidas preventivas fue la universidad Sciences Po, reconocida por su trayectoria académica en estudios políticos. Los equipos de seguridad completaron la llamada “levée de doute” —procedimiento diseñado para confirmar o descartar la presencia de un dispositivo peligroso— y no hallaron indicios de amenaza en las áreas inspeccionadas.
Amenazas que no derivaron en evacuaciones
Pese a que otros sitios también fueron mencionados en los mensajes amenazantes, no todos fueron desalojados ni objeto de revisión exhaustiva. La Torre Eiffel, uno de los monumentos más reconocidos del país, apareció en los correos pero las autoridades decidieron no evacuarla en esta ocasión, limitándose a reforzar la vigilancia alrededor de la estructura.
De igual forma, la estación de tren Montparnasse y la sala de conciertos Bataclan fueron señaladas en las amenazas, sin que se haya procedido a evacuarlas ni a su registro, en parte porque estos lugares no estaban operando con alta afluencia al momento del aviso.
Las autoridades francesas han enfatizado que la investigación de los correos con amenazas está en curso, a cargo de la Prefectura de Policía de París y apoyada por equipos especializados en análisis digital y forense. Hasta el momento no se ha identificado a ningún sospechoso, ni existe confirmación de que un grupo se haya atribuido la autoría de los mensajes. Los expertos continúan rastreando direcciones IP y otros indicadores técnicos para determinar el origen de los correos electrónicos y si se trata de una acción aislada o parte de un intento coordinado de intimidación.
Mientras avanza la investigación, las fuerzas de seguridad han desplegado vigilancia adicional en puntos estratégicos de la ciudad y han pedido a la población mantener la calma, así como reportar cualquier actividad o comunicación sospechosa que pueda contribuir a esclarecer lo ocurrido.
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