Por Karina Gómez
CHAMPOTÓN, Camp., a 11 de junio del 2026.- En una señal esperanzadora para la conservación de la biodiversidad marina, una tortuga carey regresó al Campamento Tortuguero San Lorenzo exactamente 18 años después de haber sido registrada por primera vez, reafirmando el papel fundamental que desempeñan las costas campechanas en la protección de esta especie en peligro crítico de extinción.
El ejemplar, identificado con las marcas TTT 614 y TTT 615, fue observado nuevamente el pasado 16 de mayo, la misma fecha en que fue marcado hace casi dos décadas. Desde entonces, la tortuga ha sobrevivido a múltiples amenazas naturales y humanas para volver al sitio donde inició su ciclo reproductivo.
Durante esta temporada ya ha depositado dos nuevos nidos que permanecen bajo resguardo y vigilancia especializada, contribuyendo a la preservación de futuras generaciones de tortugas carey en el litoral campechano.

Una victoria para la ciencia
Especialistas destacaron que este acontecimiento representa una evidencia tangible del éxito de los programas de monitoreo y protección implementados en San Lorenzo desde 1999. Gracias al trabajo continuo de biólogos, voluntarios y autoridades ambientales, se ha logrado marcar a 897 tortugas y documentar el retorno de 820 ejemplares a las playas donde nacieron o anidaron previamente.
Los datos recopilados durante más de dos décadas han permitido conocer mejor los patrones migratorios y reproductivos de la especie, además de fortalecer las estrategias de manejo y conservación en una de las zonas más importantes para la anidación de tortugas marinas en el Golfo de México.
El regreso de esta tortuga carey no solo representa una victoria para la ciencia, sino también un recordatorio de que los esfuerzos sostenidos de protección ambiental pueden generar resultados extraordinarios. Cada nido protegido simboliza una nueva oportunidad para que esta especie continúe surcando los mares y regresando, generación tras generación, a las playas de Campeche.
La historia de esta viajera del océano demuestra que la conservación sí deja huella… y que la naturaleza siempre encuentra el camino de regreso a casa.














