Por Karina Gómez
SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp., a 23 de julio de 2026.— Una publicación en redes sociales bastó para convertir a uno de los negocios más conocidos de Campeche en el centro de una intensa controversia. El creador de contenido Davo Suárez quedó en el ojo del huracán tras viralizarse un comentario en el que calificó a Campeche como un “pueblo hediondo”, expresión que detonó una oleada de indignación, llamados al boicot y miles de reacciones en plataformas digitales.

La polémica escaló rápidamente cuando usuarios comenzaron a relacionar al influencer con el restaurante SANRO, señalándolo como supuesto propietario del establecimiento. La presión en redes sociales creció al grado de que la empresa difundió un comunicado oficial para marcar distancia de las declaraciones y deslindarse completamente de cualquier vínculo con las opiniones emitidas por Suárez.

En el posicionamiento, Candy Suárez, propietaria del negocio y madre del influencer, afirmó que no comparte ni respalda las expresiones realizadas por su hijo, al reconocer que sus palabras resultaron ofensivas para numerosos campechanos.
Asimismo, aclaró que Davo Suárez no es dueño, administrador, colaborador, socio ni vocero de SANRO, por lo que sus publicaciones corresponden únicamente a opiniones personales y no representan los valores, principios ni la postura de la empresa.
La empresaria también ofreció una disculpa pública a quienes se sintieron agraviados y lamentó que la controversia haya afectado no solo la imagen del negocio, sino también a trabajadores, proveedores y clientes que durante años han respaldado al establecimiento.

Horas después del comunicado, el propio Davo Suárez difundió una aclaración en la que aseguró que su comentario fue malinterpretado. Sostuvo que, al utilizar la expresión “pueblo hediondo”, pretendía referirse a la infraestructura urbana y no a los habitantes de Campeche, al argumentar que su crítica iba dirigida a aspectos como los baches y otros problemas de la ciudad.
Las redes estallan tras comentario
No obstante, su explicación no logró frenar la discusión. En redes sociales continuaron las críticas, mientras otros usuarios consideraron que la elección de sus palabras fue desafortunada, independientemente de la intención que afirma haber tenido.

La controversia también dejó al descubierto una contradicción que alimentó aún más el debate, pues mientras Davo Suárez había dado a entender en distintas ocasiones que formaba parte del negocio familiar, el comunicado oficial de SANRO desmintió tajantemente cualquier participación del influencer en la empresa.
Entre llamados a cancelar el consumo en el restaurante y mensajes de respaldo hacia los trabajadores del establecimiento, el caso se convirtió en uno de los temas más comentados entre la comunidad campechana, evidenciando cómo una publicación en redes sociales puede derivar en una crisis de reputación con repercusiones comerciales y sociales.
Aunque SANRO busca cerrar el capítulo separando su imagen de las declaraciones del influencer, la conversación continúa encendida en redes sociales, donde cientos de usuarios mantienen dividido el debate entre quienes consideran suficiente la disculpa institucional y quienes sostienen que el daño a la percepción pública ya está hecho.












