CIUDAD DE MÉXICO, a 31 de enero de 2026.- Los animales de compañía cada vez están más presentes en los hogares. Perros, gatos y otras mascotas forman parte de la vida diaria, pero especialistas advierten que, cuando la cantidad rebasa el bienestar de quienes comparten el espacio —humanos y animales—, podría tratarse del síndrome del Arca de Noé.
De acuerdo con Hugo Sánchez Castillo, profesor de la Facultad de Psicología de la UNAM, este fenómeno comienza de forma gradual y suele pasar desapercibido. “Básicamente la persona empieza a tener un número mayor de animales de los que puede sostener y darles una vida saludable. Como la sociedad lo tolera muchísimo, no se ve hasta que se desborda”, explicó.
El síndrome del Arca de Noé está identificado en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales y se caracteriza por la acumulación de animales domésticos, a los que no se les pueden proporcionar cuidados adecuados, además de la negación o falta de reconocimiento del problema.
Cuando el cariño se amontona
La acumulación de animales en un mismo espacio puede generar problemas de salud, tanto para la persona que lo padece como para los propios animales. Sánchez Castillo señaló que el incremento de orina, heces fecales, pulgas y garrapatas puede detonar afectaciones a la salud en general.
Aunque cualquier persona podría desarrollar este trastorno, se presenta con mayor frecuencia en personas adultas mayores. El especialista indicó que suele estar relacionado con depresión, abandono o falta de compañía, situaciones en las que los animales comienzan a cubrir un patrón de acompañamiento emocional.
“Cuando el síndrome se establece como un problema de soledad o de depresión, puede funcionar la terapia de tipo cognitivo-conductual”, explicó el académico.
Sin embargo, advirtió que no en todos los casos es suficiente la atención psicológica. Cuando el problema está vinculado con un trastorno obsesivo compulsivo, una depresión más severa o altos niveles de ansiedad, también se recomienda terapia farmacológica, además del acompañamiento psicológico.
Los especialistas subrayan que reconocer cuándo “uno más” deja de ser ayuda y empieza a convertirse en acumulación es clave para proteger la salud de las personas y el bienestar de los animales.













