En el mundo de la telefonía móvil también hay precios de mayoreo. La sorpresa es que, para conseguir el mejor, quizá debas llegar a la tienda con una multitud detrás. Hace unas semanas Telcel propuso a la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) nuevas tarifas para los Operadores Móviles Virtuales (OMV), esas marcas que te venden un plan con su propio nombre, aunque utilizan la red de otra empresa. Telcel les ofrece datos móviles a distintos precios pues mientras más tráfico generen, menos pagarían por megabyte. Es como la canción de Roberto Carlos: quiere tener un millón de amigos y así más fuerte poder cobrar.
La idea, en principio, tiene lógica. Quien compra más obtiene un mejor precio. El detalle es que una tarifa mayorista también puede decidir qué empresas tienen posibilidades de competir y cuáles empiezan el partido perdiendo por goleada.
Para 2027, Telcel propuso cobrar 0.018 pesos por megabyte a los OMV ubicados en el primer rango y 0.0115 pesos a los que alcancen el último. La diferencia es de 36.1%. Los precios todavía no son definitivos porque la CRT debe revisar la oferta y puede modificarla. Conviene tenerlo presente antes de lanzar vivas y alabanzas.
Entre las tarifas más altas y bajas de la propuesta conocida, la reducción es de 36.1%, pero eso solo cuenta una parte de la historia. Telcel también propone un cargo mensual por administrar las líneas. En el rango inicial serían 43 mil 100 pesos para hasta 20 mil usuarios. En los otros rangos, 300 mil pesos hasta 2.35 millones.
Después vienen los cobros por llamadas y mensajes, además de impuestos y ciertos costos adicionales. Pero el precio del megabyte es solo la foto bonita y con filtros de la oferta, porque para conocerla de verdad hay que abrir toda su información.
Pongamos a competir a dos marcas imaginarias. Una tiene pocos miles de clientes en una región donde las grandes compañías no se desviven por vender planes. La otra tiene una base nacional enorme, presupuesto de publicidad y suficientes usuarios para alcanzar la tarifa más baja. Si ambas prometen el mismo paquete, la grande podría pagar menos por los datos de cada cliente y repartir sus costos de administración entre mucha más gente. La pequeña tendría que recuperar lo suyo con menos suscriptores.
¿Significa eso que Telcel diseñó una trampa? No. Todavía no hay elementos para afirmarlo.
Una rebaja por volumen puede darle herramientas a un OMV grande para disputar clientes a los operadores tradicionales. Más competencia entre jugadores nacionales podría traer mejores ofertas. Pero ¿qué ocurre con quien quiere entrar al mercado o atender una comunidad pequeña? Si la mejor tarifa exige tener ya un negocio gigantesco, crecer desde abajo se vuelve una especie de oferta de empleo que pide cinco años de experiencia a un recién egresado.
Por eso, más que la reducción en los porcentajes de promoción, es más interesante las facturas hipotéticas de los OMV. ¿Cuánto pagaría al mes un OMV pequeño, uno mediano y uno grande si sus clientes consumieran exactamente lo mismo? Hay que sumar datos, administración de líneas, llamadas, mensajes y demás cargos. Luego dividirlo entre el número de usuarios. Ese costo por cliente mostraría si la escala ofrece una ventaja razonable o una distancia que los pequeños difícilmente pueden cerrar.
También valdría escuchar a los propios OMV. ¿Cuántos podrían alcanzar cada rango? ¿Un operador regional tendría forma de crecer con estas condiciones? ¿Los cargos fijos le permiten empezar modestamente o le exigen nacer convertido en gigante?
La CRT tiene ahora la oportunidad de revisar algo más que una lista de precios. Puede examinar qué clase de competencia promovería esta oferta. ¿una en la que varias marcas grandes se peleen a los mismos clientes, o una en la que también haya lugar para empresas nuevas y locales?
Más Techno Food
Uno de los grandes retos en todas las industrias es la innovación de productos, soluciones y la incorporación de las nuevas tecnologías como IA en sus procesos, y la industria de alimentos no es la excepción, de ahí la importancia de crear este espacio donde nuevas puedan desarrollarse. En este contexto, Tastech by Sigma la plataforma global de innovación abierta de Sigma que lidera Ernesto Aguiar Vaca está invitando a emprendedores, startups y todo el ecosistema a postular proyectos en áreas de soluciones de alimentación respaldadas por evidencia científica, innovaciones que impulsen la próxima generación de proteínas y soluciones tecnológicas que transformen la forma en que opera la empresa. Las innovaciones surgidas de Tastech han logrado resultados concretos dentro del negocio, incluyendo inversiones directas en startups, la implementación de tecnologías para mejorar el desempeño operativo de plantas en Latinoamérica, soluciones de inteligencia artificial aplicadas a procesos de abasto y cadenas de refrigeración en México, así como sistemas avanzados de planificación de la cadena de suministro en Estados Unidos. A la fecha la plataforma ha recibido la postulación de más de 2,500 startups provenientes de 64 países, logrando más de 50 pruebas piloto en países como México, Estados Unidos, España, Portugal, Costa Rica, Perú, Ecuador y República Dominicana.
Ética empresarial
La conversación empresarial sobre ética y cumplimiento comienza a incorporar indicadores que permiten observar lo que ocurre dentro de las organizaciones, no solo lo que establecen sus políticas. Un ejemplo es el ranking Empresas+Éticas 2026 de AMITAI, donde Silent4Business, que dirige Layla Delgadillo, alcanzó el tercer lugar después de avanzar una posición frente a la edición de 2025. De las 120 empresas de México y Latinoamérica que se postularon, únicamente 67 obtuvieron el distintivo. Lo interesante es que esta compañía mexicana especializada en ciberseguridad recibió cinco estrellas por un Programa Ejemplar y Liderazgo en mejores prácticas. También ocupó el primer lugar en Compliance entre las 20 empresas consideradas para esa categoría. Estos resultados apuntan a una cuestión que gana relevancia para aquellas firmas que buscan consolidar sus sistemas de integridad, transparencia y responsabilidad empresarial.
Reciclaje digitalizado
El reciclaje de plástico está entrando en una nueva era. En distintas partes del mundo ya se utilizan inteligencia artificial, visión computacional, sensores ópticos, robótica y análisis de datos en tiempo real para identificar materiales, separar contaminantes, medir niveles de pureza y clasificar residuos con mayor velocidad y precisión. Incluso existen sistemas basados en deep learning, brazos robóticos y tecnologías que incorporan marcas de agua digitales en los envases para facilitar su identificación. La conclusión es clara: el reciclaje ya no depende únicamente de maquinaria e infraestructura, cada vez depende más de algoritmos, automatización y datos.
México tiene una oportunidad importante en esta transformación, pero ninguna tecnología funciona sin recuperar primero los envases. En Morelos, Grupo RICA, embotellador de Coca-Cola encabezado por Miguel Guizado Aguirre, ha destinado 26 millones de pesos a fortalecer infraestructura de acopio, reciclaje y educación ambiental. Su Centro de Acopio PetStar en Cuautla tiene capacidad para recuperar más de 80 millones de botellas de PET al año y recientemente incorporó el Salón Vive PetStar, un espacio educativo dirigido a estudiantes, autoridades y comunidades. Además, mediante su programa Agente de Cambio, la compañía ha recuperado más de 800 millones de envases en Hidalgo y Morelos durante los últimos cinco años. El reto, desde mi perspectiva, será conectar esta capacidad de recolección con tecnologías cada vez más inteligentes: porque el futuro del reciclaje no será solo recuperar más, sino hacerlo mejor, con información, automatización y eficiencia.















