Por Karina Gómez
SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp., 4 de junio de 2026.- El estruendo rompió la rutina en el corazón de la ciudad. Fragmentos de mampostería se desprendieron de la parte superior de la entrada principal de la iglesia de San Roque, conocida por generaciones de campechanos como San Francisquito, dejando al descubierto el deterioro que enfrenta uno de los inmuebles más emblemáticos del Centro Histórico.
El incidente ocurrió en la intersección de las calles 12 y 59, una zona de constante tránsito de habitantes, comerciantes, turistas y feligreses. Afortunadamente, el templo permanecía cerrado al momento del colapso, evitando que se registraran personas lesionadas. Sin embargo, el hecho reavivó la preocupación sobre las condiciones estructurales de varios edificios históricos de la ciudad.
Tras el desprendimiento, personal del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) acordonó el área e instaló andamios y apuntalamientos para prevenir nuevos riesgos. La entrada principal permanece clausurada mientras especialistas realizan evaluaciones para determinar el alcance de los daños.
Más allá de la afectación visible, el caso ha reabierto el debate sobre la conservación del patrimonio histórico de Campeche. San Francisquito fue uno de los inmuebles incluidos en las acciones de mejoramiento urbano impulsadas en años recientes, por lo que el colapso ha generado cuestionamientos sobre la necesidad de un monitoreo permanente y trabajos de mantenimiento más profundos.


La preocupación no se limita al ámbito religioso. El Centro Histórico de Campeche, reconocido por su riqueza arquitectónica y cultural, constituye uno de los principales motores de la actividad turística y económica de la capital. Sus templos, casonas y espacios públicos forman parte de la imagen que distingue a la ciudad dentro y fuera del país.
Preservación y cuidado
Especialistas y ciudadanos coinciden en que cada grieta, desprendimiento o daño estructural representa una alerta para la preservación de la memoria histórica de Campeche. La conservación de estos inmuebles no solo protege edificios antiguos, sino también la identidad y el legado cultural de generaciones enteras.
Hoy, entre andamios, cintas de seguridad y escombros, San Francisquito se convierte en un recordatorio de que la protección del patrimonio requiere atención constante para evitar que el paso del tiempo termine por borrar parte de la historia campechana.













