CIUDAD DE MÉXICO, a 13 de julio de 2026.— Cerca de 170 mil productores mexicanos de caña podrían recibir mayores ingresos durante la próxima temporada, luego de que Estados Unidos estimara un fuerte incremento en sus necesidades de azúcar proveniente de México para el ciclo 2026-2027.
El Gobierno federal anunció que, como resultado del diálogo bilateral, comenzó a regularizarse el acceso de la industria azucarera mexicana al mercado estadounidense, uno de los principales destinos para los excedentes producidos en el país.
Según el más reciente informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, ese mercado podría requerir la importación de hasta un millón 152 mil toneladas de azúcar mexicana.
El volumen estimado es 512 por ciento superior al previsto para el ciclo 2025-2026 y representa una oportunidad para aliviar la presión que enfrentan productores e ingenios cuando no existe suficiente espacio para comercializar la producción fuera del país.
La proyección fue incluida en el informe de Estimaciones de la Oferta y la Demanda Agrícola Mundial, publicado por las autoridades estadounidenses el 10 de julio.
El impacto llegará al campo
De concretarse el escenario estimado, la industria azucarera nacional podría pagar hasta 4 mil 760 millones de pesos adicionales a los productores mexicanos de caña durante la próxima temporada.
El Gobierno de México explicó que el resultado se alcanzó después de las gestiones encabezadas por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo con funcionarios estadounidenses.
El acercamiento comenzó en noviembre de 2025, durante la visita a México de Brooke Rollins, secretaria de Agricultura de Estados Unidos. A partir de ese encuentro se mantuvieron conversaciones para recuperar el acceso del azúcar nacional al mercado del país vecino.
La apertura resulta relevante para las regiones cañeras, debido a que la exportación de excedentes contribuye a mantener el equilibrio del mercado interno y puede evitar una caída en los precios pagados a los productores.
Para miles de familias, el cultivo de caña constituye su principal fuente de ingresos, por lo que las decisiones comerciales entre ambos países tienen efectos directos en las economías de comunidades rurales.
Aunque el Departamento de Agricultura estadounidense habló de una necesidad de importación estimada y no de una compra definitiva, el volumen proyectado marca una diferencia importante frente a la temporada actual.
La administración federal consideró que la medida demuestra que el diálogo puede generar acuerdos que beneficien a productores y consumidores de México y Estados Unidos.
El anuncio también abre la posibilidad de que ingenios y organizaciones cañeras cuenten con una mayor certidumbre para planear la zafra y la comercialización del ciclo 2026-2027.
Las autoridades deberán definir posteriormente los mecanismos, plazos y cantidades específicas bajo los cuales se realizarán las operaciones de exportación.













