Por Karina Gómez
SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp., a 18 de septiembre de 2026.— Lo que prometía ser una tarde de diversión terminó en momentos de tensión en la Feria de San Román, luego de que asistentes que esperaban su turno para abordar el juego mecánico conocido como “El Martillo” detectaran la emanación de humo en la estructura.
La alerta no se hizo esperar. Los visitantes dieron aviso al personal del recinto y a los responsables del atractivo, ante el temor de que el mecanismo continuara operando mientras pudiera existir alguna falla que representara un riesgo para quienes pretendían subir.
La situación provocó preocupación entre quienes se encontraban en los alrededores, pues el juego mecánico estaba destinado precisamente a transportar personas en medio de sus movimientos y vueltas.
Ante el reporte, elementos de Protección Civil acudieron al sitio, ubicado sobre la avenida Miguel Alemán, para realizar una inspección y determinar las condiciones en las que se encontraba el atractivo.
Humo puso en alerta a visitantes
Tras la revisión, la autoridad determinó que “El Martillo” no reunía las condiciones necesarias para continuar en funcionamiento, por lo que fue retirado de operación y clausurado.
La rápida intervención de los asistentes y del personal permitió detener la operación del atractivo antes de que el incidente escalara.
Hasta el momento, no se reportaron personas lesionadas y tampoco se informó oficialmente que la emanación de humo haya provocado un incendio.
El juego permanecerá fuera de servicio mientras se llevan a cabo las revisiones correspondientes y se determina si existen las condiciones de seguridad necesarias para volver a ponerlo en funcionamiento.
Clausuran “El Martillo”
El episodio vuelve a colocar bajo la lupa las condiciones de seguridad de los juegos mecánicos instalados durante las fiestas tradicionales, particularmente aquellos que concentran a decenas de personas en estructuras móviles.
Esta vez, la alerta llegó desde el propio público y la autoridad actuó: humo, inspección y clausura. La pregunta que queda en el aire es inevitable: ¿cuántas revisiones se realizan antes de permitir que estos atractivos comiencen a operar y con qué frecuencia se supervisan mientras dura la feria? Porque en una feria la gente va a divertirse, no a jugarse la vida.
Por ahora, “El Martillo” quedó detenido, antes de que un posible desperfecto pudiera convertir un momento de diversión en una emergencia de mayores dimensiones.

















