LA PAZ, Bolivia, a 17 de septiembre de 2026.— Todo comenzó con un pequeño felino que parecía mucho más común de lo que realmente era. Su tamaño llevó incluso a pensar que podía tratarse de un cachorro de gato, pero años después el análisis de su ADN terminó revelando algo extraordinario. La ciencia estaba frente a una especie distinta.
Se trata de Leopardus tilcayo, un gato silvestre de las Yungas bolivianas que hasta ahora había sido confundido con otros integrantes del complejo de gatos tigre de Sudamérica.
La identificación surgió de una investigación publicada en Current Biology que examinó genomas completos de 38 ejemplares del género Leopardus, incluidos materiales obtenidos de colecciones de museo. El análisis permitió distinguir cinco especies dentro de un grupo cuya clasificación llevaba décadas generando discusión entre especialistas.

El hallazgo cambia lo que se sabía de los gatos tigre
Los resultados mostraron que los ejemplares de las Yungas de Bolivia formaban un linaje propio, claramente separado de los gatos tigre de los Andes del norte, las Guayanas y otras regiones de Sudamérica. A partir de esa evidencia, los investigadores formalizaron la descripción de Leopardus tilcayo como nueva especie.
El nombre “tilcayo” conserva la denominación local utilizada para este felino en las Yungas bolivianas, una decisión que los autores relacionan con su importancia cultural y regional.
El animal tiene cuerpo pequeño, pelaje café claro y grandes manchas oscuras en forma de rosetas abiertas o parcialmente cerradas. Su cuerpo mide entre 42.5 y 50.5 centímetros, mientras que la cola alcanza entre 25 y 26.5 centímetros.
El estudio encontró además una historia evolutiva mucho más profunda de lo que sugería su apariencia. Los investigadores calculan que el linaje del tilcayo se separó de sus parientes hace aproximadamente 1.43 millones de años.
El descubrimiento representa además un hito. Los propios autores presentan a Leopardus tilcayo como la primera nueva especie de felino descrita en más de un siglo.
Aun así, todavía quedan preguntas por resolver. Los registros genéticamente confirmados se concentran hasta ahora en las Yungas de Bolivia, por lo que los científicos reconocen que todavía no se conoce con precisión toda su distribución geográfica.













