Por Staff
ROMA, Italia, 16 de julio de 2026.- La cooperación entre México e Italia volvió a dar resultados en la protección del patrimonio cultural, luego de que autoridades italianas restituyeran 27 piezas arqueológicas y paleontológicas precolombinas que habían sido recuperadas durante operativos contra el tráfico ilegal de arte.
El lote fue entregado por la unidad de Tutela del Patrimonio Cultural (TPC) de los Carabineros, considerada una de las corporaciones más reconocidas del mundo en la recuperación de bienes culturales. Las piezas permanecían bajo resguardo de las autoridades italianas tras ser aseguradas en diversas investigaciones relacionadas con el mercado ilícito de antigüedades.
La ceremonia de restitución tuvo lugar en la Embajada de México en Roma, donde autoridades de ambos países reiteraron su compromiso de fortalecer la cooperación internacional para impedir el saqueo y la comercialización ilegal de objetos con valor histórico. El embajador Genaro Lozano subrayó que cada pieza recuperada representa una parte de la identidad cultural del pueblo mexicano.

Italia y México unen esfuerzos contra el saqueo
Especialistas del INAH determinaron que los objetos forman parte del patrimonio arqueológico nacional, protegido por la legislación mexicana, por lo que su comercialización fuera del país carece de sustento legal. Una vez en territorio nacional, las piezas serán sometidas a procesos de catalogación, conservación e investigación para definir su origen y contexto histórico.
La restitución se suma a una serie de acciones impulsadas por el Gobierno mexicano para recuperar bienes culturales dispersos en el extranjero. Tan solo en lo que va del actual sexenio, Italia ha contribuido con la devolución de 174 piezas, consolidándose como uno de los países que más ha colaborado en la repatriación del patrimonio histórico de México.
Con esta nueva entrega, México fortalece la recuperación de objetos que narran la historia de las civilizaciones prehispánicas, al tiempo que refuerza la cooperación internacional para frenar el tráfico ilícito de patrimonio cultural, una práctica que continúa afectando la investigación y preservación de la memoria histórica.













