CIUDAD DE MÉXICO, a 18 de junio de 2026.— En el corazón del Centro Histórico, donde diariamente convergen turistas, fieles y visitantes de todo el mundo, una imagen ha captado la atención en plena Copa Mundial 2026. Se trata del llamado Niño Dios futbolero, una representación del Niño Jesús vestida con la camiseta de la Selección Mexicana que actualmente puede verse en la Catedral Metropolitana.
La figura fue colocada en el Altar de los Reyes y forma parte de una iniciativa que surgió a petición de los propios visitantes. De acuerdo con el padre Manuel Corral Martín, canónigo de la Catedral Metropolitana, muchas personas preguntaban por qué no existía una imagen relacionada con la tradición futbolera que desde hace décadas acompaña los Mundiales en México.
Así, a pocas horas del encuentro entre México y Corea del Sur, decenas de personas se acercan para tomar fotografías, encender veladoras o simplemente expresar buenos deseos para el equipo nacional.
Una historia que comenzó en 1970
Aunque hoy se ha vuelto viral en redes sociales, el origen de esta tradición se remonta al Mundial de 1970, la primera Copa del Mundo organizada por México.
Fue entonces cuando comenzó la costumbre de vestir una imagen del Niño Jesús con los colores de la Selección Mexicana durante las justas mundialistas. Con el paso de los años, la práctica se consolidó en la Parroquia de San Gabriel Arcángel, ubicada en el barrio de Tacuba, donde generaciones de aficionados acudían cada cuatro años para pedir por el desempeño del Tri.
La tradición sobrevivió a 20 Copas del Mundo consecutivas y se convirtió en una de las expresiones más peculiares de la religiosidad popular vinculada al futbol. Para muchos vecinos y creyentes no representaba un acto de fanatismo, sino una forma simbólica de acompañar a los jugadores mexicanos con fe y esperanza.
El fin en Tacuba y un nuevo capítulo
Sin embargo, este 2026 marcó un cambio importante para la historia del llamado Niño Dios futbolero. El nuevo párroco de San Gabriel Arcángel decidió no continuar con la práctica de vestir la imagen con el uniforme de la Selección Mexicana.
La decisión generó reacciones encontradas entre habitantes de la zona y seguidores de la tradición, quienes consideran que durante décadas formó parte de la identidad cultural del barrio. Algunos comerciantes y vecinos señalaron que muchas personas acudían expresamente a visitar la imagen durante los Mundiales y que la costumbre ya era parte del paisaje local.
Mientras la tradición desapareció en el templo donde nació hace más de medio siglo, encontró un nuevo espacio en la Catedral Metropolitana. Allí, la imagen vuelve a reunir a creyentes, aficionados y turistas en una muestra de cómo el futbol y las tradiciones populares siguen encontrando puntos de encuentro en la vida cotidiana de millones de mexicanos.
Más allá de las opiniones que ha generado, la presencia del Niño Dios futbolero vuelve a recordar una historia que comenzó hace 55 años y que, de una forma distinta, sigue vigente durante el Mundial de 2026.















