Por Karina Gómez
HOPELCHÉN, Camp., 18 de junio de 2026.- La muerte masiva de miles de abejas en la comunidad de San Francisco Suc Tuc, en el municipio de Hopelchén, encendió las alarmas entre productores y habitantes de la región, quienes denuncian un posible caso de contaminación ambiental asociado al uso de agroquímicos y prácticas agroindustriales. El saldo preliminar supera las 40 colmenas devastadas y pérdidas económicas estimadas en más de 123 mil pesos.
De acuerdo con los apicultores afectados, los enjambres habrían resultado intoxicados tras consumir agua presuntamente contaminada en un corral construido recientemente por integrantes de una comunidad menonita asentada en la zona. Los productores ya presentaron denuncias ante las autoridades competentes y solicitaron una investigación para determinar las causas de la mortandad.
La situación ocurre en un contexto de creciente tensión ambiental. El representante ejidal, Benjamín Yeh Acosta, señaló que desde 2023 las fumigaciones aéreas, el uso intensivo de pesticidas y otras actividades agrícolas han provocado la muerte recurrente de abejas, afectando severamente a uno de los sectores productivos más importantes de la región.

Según los productores, las pérdidas acumuladas para la actividad apícola ya superan los 16 millones de pesos, debido a que los esfuerzos de recuperación y los apoyos recibidos para repoblar colmenas han sido insuficientes frente a las constantes aplicaciones de sustancias químicas en áreas cercanas.
La crisis ambiental escala
Sin embargo, la preocupación va más allá de la producción de miel. Habitantes de la comunidad aseguran que la contaminación también estaría afectando el manto freático, generando riesgos para la salud de las familias que dependen de los recursos naturales de la zona.
Entre los señalamientos destacan presuntos incrementos en casos de cáncer de piel, cáncer de estómago, padecimientos gastrointestinales y otras afectaciones que los pobladores relacionan con los escurrimientos provenientes de campos agrícolas dedicados al cultivo de maíz, soya y sorgo.
Ante este escenario, ejidatarios, apicultores y representantes comunitarios exigieron la reactivación de la Comisión Intersecretarial encargada de atender la problemática ambiental en la región, así como investigaciones exhaustivas sobre el uso de agroquímicos. Mientras tanto, la muerte de miles de abejas vuelve a colocar a Hopelchén en el centro del debate sobre la convivencia entre la agroindustria, la conservación de los ecosistemas y la protección de las comunidades mayas.















