Por Karina Gómez
SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp., a 23 de septiembre de 2026.- Los apagones dejaron de ser una simple molestia para convertirse en un problema de justicia social y afectación económica en Campeche. Familias sin energía, comercios con pérdidas, alimentos que terminan echándose a perder, equipos eléctricos expuestos a variaciones de voltaje y comunidades enteras que quedan a oscuras son parte de una problemática que, según el reclamo ciudadano, continúa sin una solución de fondo.
Ante este escenario, el legislador federal campechano Christian Castro Bello acudió a las oficinas centrales de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en la Ciudad de México, para exigir respuestas y atención inmediata a las interrupciones del suministro que afectan a distintos puntos del estado.
El reclamo alcanza a municipios y regiones como Campeche, Seybaplaya, Carmen, Escárcega, Hopelchén y el Camino Real, donde habitantes han reportado afectaciones derivadas de cortes prolongados y variaciones en el servicio.

Seis acciones ante los apagones
El diputado entregó un oficio ante la CFE con seis acciones prioritarias, entre ellas una revisión técnica integral e inmediata de la infraestructura eléctrica en las zonas con mayor incidencia.
También solicitó el despliegue de cuadrillas y personal especializado para atender los puntos críticos, así como un informe detallado que permita conocer las causas de las interrupciones y variaciones de voltaje registradas.
La petición incluye, además, un programa extraordinario de mantenimiento y modernización de las instalaciones eléctricas en las regiones afectadas.
Castro Bello demandó igualmente transparencia sobre las inversiones, obras y acciones previstas para Campeche, a fin de conocer qué recursos se destinan a garantizar un suministro suficiente, continuo y confiable.
El sexto planteamiento busca establecer un mecanismo permanente de atención y seguimiento para que las comunidades puedan presentar sus quejas y obtener respuesta sin tener que recurrir a bloqueos carreteros, protestas o movilizaciones.
El impacto va más allá de quedarse sin luz
El legislador sostuvo que los cortes prolongados ya no pueden ser considerados únicamente como fallas aisladas, debido a las consecuencias que generan en la economía familiar, los negocios y la seguridad de las comunidades.
“No es solamente que se apague un foco. Se apaga un negocio, se pierde mercancía, se afecta el trabajo de una familia y se altera la vida de comunidades completas. La CFE no puede seguir actuando como si no pasara nada”.
La denuncia cobra especial relevancia para pequeños comercios y familias que dependen de la energía eléctrica para conservar alimentos, operar equipos, mantener sistemas de bombeo de agua, trabajar y desarrollar sus actividades cotidianas.
A ello se suma el impacto en la seguridad pública, pues cuando calles y avenidas quedan sin iluminación durante periodos prolongados aumenta la percepción de inseguridad y se limita la movilidad de la población.
Un reclamo que viene desde 2025
Castro Bello recordó que desde 2025 llevó al ámbito federal la problemática de las interrupciones eléctricas y promovió un punto de acuerdo para exhortar a la CFE a asumir responsabilidad por los daños materiales derivados de una interrupción que dejó sin electricidad durante horas a Campeche, Quintana Roo y Yucatán.
Ahora, ante la persistencia de los reportes ciudadanos, el legislador decidió trasladar nuevamente el reclamo directamente a las oficinas centrales de la empresa eléctrica.
La exigencia no se limita a restablecer la luz después de cada apagón. El planteamiento busca conocer por qué se interrumpe el servicio, qué infraestructura está fallando, cuánto se invertirá para corregirla y cuándo llegarán las soluciones.
El legislador advirtió que la inconformidad social continuará creciendo mientras las familias afectadas no reciban respuestas oportunas y soluciones permanentes.
“Los campechanos no están pidiendo un privilegio: están exigiendo un servicio básico por el que pagan y que la CFE está obligada a proporcionar con calidad y continuidad”.
El reclamo coloca nuevamente sobre la mesa un problema que trasciende colores partidistas: tener electricidad no debería depender de la suerte, de la colonia donde se vive o de cuántas veces una comunidad tenga que protestar para ser escuchada.
Mientras la CFE no presente un diagnóstico claro, un calendario de acciones y resultados verificables, para miles de campechanos seguirá existiendo una pregunta tan sencilla como incómoda: ¿cuándo van a dejar de apagarse las luces y comenzar a encenderse las soluciones?














