GINEBRA, Suiza, a 29 de junio de 2026.- Europa enfrenta una de sus semanas más críticas por calor extremo, con récords de temperatura, servicios bajo presión y una cifra de más de mil 300 muertes en exceso registradas desde el 21 de junio, de acuerdo con el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus.
La Organización Meteorológica Mundial informó este lunes que la ola de calor ha tenido efectos amplios en la salud, los ecosistemas, la agricultura, la infraestructura y la productividad laboral. El fenómeno avanzó desde la península ibérica y se espera que se extienda hacia Europa occidental, central y meridional, además de los Balcanes.
Los registros oficiales muestran la magnitud del episodio. Alemania reportó nuevos récords de temperatura durante tres días consecutivos, Hungría alcanzó una nueva marca para junio cerca de Budapest, Austria mantuvo la alerta roja en Viena, Francia registró la temperatura media nacional más alta de su historia y España vivió jornadas de junio con registros históricos.
Del estadio a la calle, el riesgo aumenta
La crisis europea coincide con una advertencia de la Organización Mundial de la Salud sobre los riesgos que representan las altas temperaturas para eventos masivos y deportivos. A través de la iniciativa Beat the Heat, desarrollada junto con la FIFA y los países anfitriones del Mundial 2026, el organismo impulsa medidas para reducir los riesgos entre jugadores, personal operativo, voluntarios y aficionados expuestos al calor extremo.
El programa contempla sistemas de alerta temprana, acceso a agua potable segura, zonas de enfriamiento, campañas de información, una mejor planeación de horarios y protocolos para responder ante casos de agotamiento o golpe de calor.
La OMS subraya que el estrés térmico suele denominarse “asesino silencioso” porque sus efectos pueden agravarse rápidamente y muchas de las muertes relacionadas con el calor no se identifican de forma inmediata. Además del agotamiento y el golpe de calor, las altas temperaturas pueden agravar enfermedades cardiovasculares, respiratorias, cerebrovasculares, diabetes y algunos trastornos de salud mental.
Frente al aumento de estos episodios, la Oficina Regional para Europa de la OMS recomienda fortalecer los planes de acción frente al calor, mejorar la vigilancia sanitaria, reforzar la comunicación con la población y coordinar la respuesta entre autoridades meteorológicas, servicios de salud, protección civil, escuelas, centros de cuidado y organizadores de eventos.
El mensaje de las autoridades sanitarias es preventivo. En una Europa que se calienta con mayor rapidez que el resto del mundo, prepararse ante las olas de calor dejó de ser una medida excepcional para convertirse en una necesidad de salud pública.















