Por Staff
CIUDAD DE MÉXICO, a 30 de septiembre de 2026.- No es un pastor alemán ni un labrador, pero Comando, un pequeño chihuahua de la Guardia Nacional, ya llama la atención por su peculiar incorporación a las actividades de la institución. Con unos 21 centímetros de altura y alrededor de siete kilogramos, el can se ha convertido en una de las figuras más singulares de sus unidades caninas.
La historia de Comando comenzó lejos de los reflectores. El pequeño perro fue dado en adopción por una pareja de adultos mayores que ya no podía hacerse cargo de él y posteriormente llegó a la Guardia Nacional, donde comenzó a participar en actividades de proximidad social y entrenamiento.
Su reducido tamaño no ha impedido que forme parte de ejercicios junto con otros perros de la corporación. Comando recibe entrenamiento relacionado con búsqueda y rescate y ha sido captado superando obstáculos y realizando ejercicios bajo la supervisión de sus manejadores.
Además de sus actividades de entrenamiento, el chihuahua participa en visitas escolares, ceremonias y encuentros con la ciudadanía. Su carácter amigable facilita el acercamiento con los menores y permite que las actividades de la Guardia Nacional tengan un rostro más cercano para el público.
Uno de sus momentos más llamativos ocurrió durante el Desfile Cívico-Militar del 16 de septiembre, cuando marchó junto con otros integrantes de la unidad canina. Su uniforme, lentes y equipo adaptado a su tamaño hicieron que rápidamente captara la atención de asistentes y usuarios de redes sociales.
Así, Comando pasó de ser un perro que necesitaba un nuevo hogar a convertirse en un peculiar integrante de la Guardia Nacional. Su presencia también ha puesto los reflectores sobre las labores de los binomios caninos y sobre las distintas funciones que pueden desempeñar los perros dentro de las instituciones de seguridad.












