Por Karina Gómez
CALKINÍ, Camp., a 29 de junio de 2026.- Una de las expresiones más emblemáticas de la cultura viva del pueblo maya recibió este lunes el máximo reconocimiento estatal. El Ts’uulil K’áak’, mejor conocido como el Caballero de Fuego, ceremonia ritual que cada año reúne a cientos de habitantes y visitantes en la comunidad de Nunkiní, fue inscrito oficialmente como Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado de Campeche, tras la publicación del decreto en el Periódico Oficial del Estado.
La declaratoria representa un hecho histórico para la preservación de las tradiciones mayas, al convertirse en la primera manifestación cultural de Nunkiní en recibir este reconocimiento jurídico, luego de un proceso de documentación, investigación y consulta comunitaria que se prolongó durante tres años.
Más allá del reconocimiento legal, el decreto fortalece la protección de una tradición centenaria que fusiona la espiritualidad maya con la devoción católica a San Diego de Alcalá, convirtiéndose en uno de los ejemplos más representativos del sincretismo cultural de la Península de Yucatán.
Cada noviembre, el Caballero de Fuego recorre durante varios días los ocho barrios de Nunkiní, donde recibe las peticiones de los habitantes antes de ser consumido por las llamas frente al templo principal, en un ritual que simboliza la purificación de la comunidad, la expulsión de los males y el renacimiento espiritual.
La tradición oral señala que el origen de esta ceremonia se remonta a una epidemia de viruela, cuando un j’men recibió la encomienda de elaborar una figura que, al ser incendiada, alejara las enfermedades que amenazaban al pueblo.
También reconocen a la Dama de Fuego
El decreto también incluye a la Xunáan K’áak’, o Dama de Fuego, creada en 1991 durante una epidemia de cólera y considerada actualmente un símbolo del papel de la mujer dentro de la cosmovisión maya contemporánea.
Su recorrido ceremonial culmina con una procesión encabezada por mujeres de la comunidad antes de su inmolación ritual, fortaleciendo el equilibrio y la continuidad de esta tradición ancestral.
La declaratoria abre la puerta a nuevas acciones de conservación, investigación y promoción turística, además de garantizar recursos para preservar los conocimientos relacionados con la elaboración de las figuras, los rituales y la transmisión de los saberes comunitarios.

Especialistas consideran que este reconocimiento fortalece la oferta de turismo cultural de Campeche, que ya cuenta con el Centro Histórico de San Francisco de Campeche, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, y con la antigua ciudad maya de Calakmul, también inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial por su valor cultural y natural.
Con el reconocimiento del Ts’uulil K’áak’, Campeche suma un nuevo emblema de identidad que preserva la memoria de los pueblos originarios y consolida su riqueza histórica, cultural y turística como uno de los principales referentes del patrimonio vivo de México.














