GINEBRA, Suiza, a 25 de mayo de 2026.— La epidemia de ébola asociada a la cepa Bundibugyo continúa creciendo en África central y podría enfrentar un escenario aún más complejo durante las próximas semanas, advirtió este lunes la Organización Mundial de la Salud (OMS), al reconocer que la emergencia avanza en un contexto marcado por violencia, desplazamientos y retrasos en la detección de casos.
La actualización más reciente del director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, elevó la preocupación internacional al señalar que la situación en la República Democrática del Congo (RDC) es “extremadamente grave y compleja”, además de advertir que el panorama probablemente empeore antes de comenzar a estabilizarse.
Hasta ahora se han confirmado 101 casos y 10 muertes asociadas al virus en territorio congoleño. Sin embargo, las autoridades sanitarias reconocieron que la magnitud real del brote podría ser considerablemente mayor.
De acuerdo con la OMS, existen actualmente más de 900 casos sospechosos y alrededor de 220 fallecimientos bajo investigación en la RDC, cifras que continúan ajustándose conforme aumenta la vigilancia epidemiológica.
La preocupación regional también creció luego de que Uganda reportara dos nuevos casos confirmados entre trabajadores sanitarios, elevando a siete los contagios confirmados en ese país, incluido un fallecimiento.
Conflicto y retrasos agravan la respuesta
El director general de la OMS explicó que uno de los principales problemas fue la detección tardía del brote, situación que obligó a las autoridades a reaccionar mientras la epidemia ya avanzaba rápidamente.
“Estamos tratando de alcanzar una epidemia que se mueve con rapidez”, reconoció el funcionario durante una reunión con líderes africanos del sector salud.
La OMS señaló además que la intensificación de enfrentamientos armados en las provincias de Ituri y Kivu del Norte continúa complicando las operaciones médicas y humanitarias.
La provincia de Ituri, considerada el epicentro actual, enfrenta una situación especialmente delicada. Millones de personas viven en una zona marcada por violencia constante, desplazamientos internos y una profunda desconfianza hacia autoridades y organizaciones externas.
Las autoridades sanitarias ya habían advertido que la inseguridad ha obligado a desplazarse incluso a trabajadores médicos y brigadas humanitarias, obstaculizando el rastreo de contactos y la identificación temprana de contagios.
Sin vacuna aprobada y bajo vigilancia
Otro de los factores que incrementa la preocupación es la ausencia de vacunas o tratamientos aprobados específicamente para la variante Bundibugyo, un elemento que especialistas consideran determinante para la velocidad de respuesta.
Aun así, Tedros Adhanom Ghebreyesus sostuvo que los organismos internacionales conocen el comportamiento del virus y recordaron que todos los brotes previos de ébola han logrado contenerse.
En paralelo, la OMS reforzó mensajes preventivos dirigidos a la población. El organismo explicó que la enfermedad no se transmite por el aire; el contagio ocurre por contacto directo con sangre, fluidos corporales o tejidos de personas infectadas, así como por objetos contaminados.
Los síntomas iniciales incluyen fiebre repentina, debilidad, dolor muscular, dolor de cabeza y garganta. Conforme avanza la enfermedad pueden aparecer vómitos, diarrea, dolor abdominal y, en algunos casos, hemorragias. El periodo de incubación puede variar entre dos y 21 días.
Entre los grupos considerados de mayor riesgo se encuentran familiares que cuidan pacientes, trabajadores de salud sin equipo de protección adecuado, personal de laboratorio y personas expuestas a prácticas funerarias inseguras.
La OMS sostuvo que continuará ampliando las labores de respuesta junto con socios internacionales y reconoció que los próximos días podrían ser determinantes para medir la verdadera dimensión del brote.













