Por Staff
SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp., a 16 de junio de 2026.- Un descubrimiento realizado en la antigua ciudad maya de El Palmar, al sureste de Campeche, está transformando el conocimiento histórico sobre una de las civilizaciones más importantes de Mesoamérica. Investigaciones arqueológicas y epigráficas revelaron que la Estela 46 contiene la fecha de cuenta larga más antigua documentada hasta ahora en las Tierras Bajas Mayas, un hallazgo que adelanta en más de un siglo los registros previamente conocidos.
El descubrimiento es resultado de más de 20 años de investigaciones desarrolladas por el Proyecto Arqueológico El Palmar (PAEP), encabezado por los arqueólogos Kenichiro Tsukamoto, de la Universidad de California en Riverside, y Javier López Camacho, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Gracias al uso de avanzadas herramientas de fotogrametría y escaneo tridimensional de alta resolución, los especialistas lograron identificar en la estela la fecha de cuenta larga 8.7.1.0.0, equivalente al año 180 d.C., considerada actualmente la más antigua registrada en la región maya. El hallazgo supera por 112 años a la famosa Estela 29 de Tikal, en Guatemala, fechada en el año 292 d.C., que hasta ahora ocupaba ese lugar.
¿Qué significa la inscripción?
La inscripción hallada fortalece la hipótesis de que el linaje gobernante de El Palmar fue uno de los más longevos de las Tierras Bajas Mayas, con presencia desde el Preclásico Terminal (300 a.C.-250 d.C.) hasta el Clásico Terminal (800-950 d.C.). Los textos también contienen referencias a eventos de entronización real y otros actos políticos vinculados a la consolidación del poder dinástico.
Además de los glifos calendáricos, la Estela 46 muestra la figura de un soberano portando un elaborado tocado de plumas y sosteniendo la cabeza de un posible jaguar, animal asociado al inframundo y a importantes conceptos simbólicos dentro de la cosmovisión maya. Aunque el deterioro de la piedra impide conocer con precisión su nombre completo, los investigadores lo identifican provisionalmente como Ajaw K’al Ubaah, quien habría ascendido al trono alrededor del año 131 d.C.
La investigación, publicada en la revista especializada Ancient Mesoamerica, señala además que otro de los glifos registra la petición del gobernante para erigir el monumento 49 años después de su entronización, posiblemente como parte de una ceremonia ritual destinada a reforzar su legitimidad política y religiosa.
Los estudios también incorporan evidencia procedente de otras piezas descubiertas en el sitio, como las Estelas 20 y 45, cuyos textos ayudan a reconstruir la historia de la dinastía gobernante de El Palmar. Estas investigaciones sugieren que los antiguos soberanos contaban con recursos suficientes para desarrollar complejos programas arquitectónicos y monumentales que consolidaron su influencia durante varios siglos.
Actualmente, la Estela 46 se encuentra restaurada y en exhibición en el Museo de Arquitectura Maya, Baluarte de la Soledad, en la ciudad de Campeche. Mientras tanto, el sitio arqueológico El Palmar continúa bajo investigación científica y permanece cerrado al público, guardando aún secretos que podrían aportar nuevas piezas al rompecabezas de la historia maya.















