SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp., a 2 de septiembre de 2026.- En el Día Nacional del Cacao y el Chocolate, que México celebra cada 2 de septiembre, las barras, bebidas y postres acaparan la atención. Sin embargo, detrás de su sabor existe una historia relacionada con diminutos insectos, antiguas rutas comerciales, ceremonias mayas y sistemas agrícolas que ayudan a conservar las selvas. Estos son cinco datos poco conocidos sobre el cacao mexicano.
1. Un insecto diminuto hace posible el chocolate
Las flores del cacao no dependen principalmente de las abejas: su polinización es realizada por pequeñas moscas del género Forcipomyia. Además, el árbol presenta una característica llamada caulifloria, pues sus flores y mazorcas brotan directamente del tronco y de las ramas más gruesas. Cada fruto puede contener entre 20 y 60 semillas, las cuales están cubiertas por una pulpa blanca, dulce y comestible, según la plataforma Bio Campeche.
2. El chocolate maya no se parecía a una barra dulce
Para los antiguos mayas, el cacao se consumía principalmente como bebida, en ocasiones fría, espumosa y combinada con diferentes ingredientes. Los análisis químicos de vasijas rituales han identificado residuos de cacao desde el Preclásico medio, mientras que inscripciones y representaciones del periodo Clásico muestran recipientes destinados especialmente a beberlo. El Museo Nacional de Antropología explica que algunas de estas piezas han sido denominadas “chocolateras” por los especialistas.
3. Las semillas llegaron a funcionar como dinero
Antes de convertirse en golosina, el cacao fue un producto de lujo, tributo y medio de intercambio. Sus semillas podían utilizarse para pagar bienes y trabajos, mientras que regiones productoras como La Chontalpa, en Tabasco, y el Soconusco, en Chiapas, tuvieron una posición estratégica dentro de las redes comerciales mesoamericanas. El INAH señala que el grano también poseía un profundo significado ritual y estaba asociado con la noche, el frío, la humedad y la comunicación con las divinidades.
4. El refugio para la biodiversidad
El árbol del cacao necesita sombra, por lo que tradicionalmente se cultiva junto con especies frutales, maderables y plantas nativas. Estos sistemas agroforestales regulan la temperatura, conservan la humedad del suelo y ofrecen hábitat a animales, plantas y hongos. La Conabio destaca que los cacaotales de sombra pueden conservar más diversidad que otros cultivos tropicales y contribuir a recuperar áreas deforestadas.
5. Estados produtores
Aunque el chocolate se consume en todo el país, la producción está concentrada en el sureste. Durante 2024, México obtuvo 28 mil 447.6 toneladas de cacao: Tabasco produjo 17 mil 732.2 toneladas, equivalentes a poco más del 62%; Chiapas aportó 10 mil 447.2 toneladas, cerca del 37%, y Guerrero cosechó 268 toneladas. Así, Tabasco y Chiapas generaron aproximadamente 99% del cacao nacional, una actividad que preserva conocimientos comunitarios, fortalece los ingresos rurales y mantiene vivo el legado de la cultura maya, de acuerdo con la Secretaría de Agricultura.













