Por Karina Gómez
CIUDAD DEL CARMEN, Camp., a 12 de mayo del 2026.- La noche volvió a convertirse en aliada del miedo en aguas campechanas. Cerca de las 22:00 horas del pasado viernes, la calma en la ruta marítima hacia el complejo Akal, en el Activo de Producción Cantarell, fue interrumpida por un grupo de hombres armados que interceptó una embarcación de abastecimiento de la empresa Mexmar.
De acuerdo con reportes difundidos entre trabajadores marítimos y petroleros, el buque navegaba cerca de la boya de recalada del Puerto de Isla del Carmen transportando alimentos, comisaría e insumos para plataformas marinas, cuando una lancha ribereña con motor fuera de borda se aproximó de forma sospechosa.
Segundos después, los tripulantes quedaron a merced de un presunto comando armado que abordó violentamente la embarcación. Videos filtrados en redes sociales muestran momentos de tensión en los que los sujetos aparecen portando armas largas y un hacha mientras someten e intimidan a la tripulación.
Las imágenes comenzaron a circular rápidamente entre trabajadores petroleros y habitantes de Ciudad del Carmen, generando preocupación por el incremento de hechos violentos en la Sonda de Campeche, considerada una de las zonas petroleras más importantes del país.

Piratería marítima
Aunque hasta el momento no se reportan tripulantes lesionados de gravedad, el ataque volvió a encender focos rojos entre empresas navieras y trabajadores offshore, quienes denuncian que los grupos dedicados a robos y presuntos actos de piratería marítima operan con mayor agresividad y organización.
La preocupación aumenta debido a que estas rutas son utilizadas diariamente para el traslado de personal, víveres y equipo estratégico hacia plataformas de Pemex, lo que convierte a la región en un punto clave para las operaciones petroleras nacionales.
Tras el reporte del asalto, autoridades navales desplegaron operativos y protocolos de búsqueda para intentar ubicar a los responsables, mientras continúa creciendo la incertidumbre entre marinos y obreros del sector energético.
El nuevo episodio de violencia vuelve a colocar bajo cuestionamiento la seguridad en aguas del Golfo de México, donde el temor comienza a navegar más rápido que las propias embarcaciones.












