Ciudad de México, a 22 de febrero de 2026.- El registro de Gerrhonotus occidentalis, una nueva especie de lagartija caimán identificada por especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México, marca un avance relevante en el estudio de la biodiversidad nacional. El hallazgo, logrado tras más de diez años de investigación, confirma que México continúa siendo uno de los territorios más importantes del mundo en diversidad biológica.
Con el quinto lugar global en número de especies, México alberga ecosistemas que van desde desiertos y sierras hasta selvas y arrecifes. Esta diversidad ha permitido la evolución de organismos únicos, muchos de ellos endémicos, cuya existencia solo es posible dentro del país. En ese escenario, cada nueva especie documentada aporta información clave para comprender y proteger el patrimonio natural.
Durante años, esta lagartija fue considerada parte de Gerrhonotus liocephalus, debido a su notable similitud externa. No obstante, detalles finos en las escamas y variaciones en la coloración despertaron sospechas entre los investigadores, quienes decidieron analizarla con mayor profundidad.
El trabajo fue liderado por Uri Omar García Vázquez, profesor de la FES Zaragoza, junto con Adrián Nieto-Montes de Oca, de la Facultad de Ciencias de la UNAM, y John J. Wiens, de la Universidad de Arizona. Uno de los principales obstáculos fue la falta de ejemplares completos y bien conservados, situación que durante décadas impidió confirmar que se trataba de una especie distinta.
“Uno de los principales retos fue la escasez de ejemplares vivos y en buen estado. Muchos estaban muertos o atropellados, e incluso algunos carecían de cabeza, una parte clave para el diagnóstico de las especies”. Uri Omar García Vázquez, profesor de la FES Zaragoza, UNAM
Características de la lagartija
Esta lagartija destaca por su tamaño y complexión robusta. El cuerpo mide entre 15 y 20 centímetros, mientras que la cola puede superar los 30 centímetros, alcanzando casi medio metro de longitud total. Su apariencia ha alimentado el mito de que es venenosa, una creencia falsa: no representa peligro para las personas.
La especie muestra variaciones de color y diferencias sutiles entre machos y hembras, lo que explica por qué su identificación fue complicada durante tanto tiempo.
A diferencia de otras lagartijas caimán que habitan bosques templados, Gerrhonotus occidentalis se desarrolla principalmente en bosques tropicales caducifolios, caracterizados por altas temperaturas y una estación seca marcada. Este tipo de ambiente la convierte en una rareza ecológica dentro del género.
Su distribución se concentra en Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán y Guerrero, lo que la clasifica como una especie endémica del occidente de México.
Conocimiento y conservación
Los investigadores también subrayan la necesidad de combatir mitos y prejuicios. Estas lagartijas suelen ser atacadas por miedo o desinformación, pese a que cumplen una función ecológica importante al regular poblaciones de insectos.
El descubrimiento de Gerrhonotus occidentalis no solo amplía el conocimiento científico, sino que invita a valorar y proteger a las especies que habitan los ecosistemas mexicanos. Conocerlas es el primer paso para asegurar su conservación y preservar la riqueza natural que distingue al país.













