Por Staff
CIUDAD DE MÉXICO, a 05 de febrero de 2026.- La historia de Alex Saab volvió a dar un giro abrupto. El empresario colombo-venezolano, exministro del gobierno de Nicolás Maduro, fue detenido en Caracas por el FBI, una captura que no solo revive acusaciones de lavado de dinero, sino que vuelve a colocar a México en el centro del expediente.
Saab había regresado a Venezuela como figura política tras ser liberado en 2023 en un intercambio de prisioneros con Estados Unidos. Sin embargo, su reciente destitución del gabinete abrió la puerta a lo que hoy es su nueva extradición a territorio estadounidense.
Para las autoridades de EU, Saab no es solo un operador financiero del chavismo, sino un engranaje de una estructura criminal internacional. Y en esa estructura, según investigaciones y documentos difundidos por medios, México aparece como plataforma clave.
Caso CLAP
Desde 2021, la UIF mantiene abiertas denuncias contra Saab por presunto lavado de dinero y ordenó el bloqueo de cuentas ligadas a sus socios. Las pesquisas apuntan a operaciones relacionadas con la venta de alimentos del programa CLAP, un esquema que habría movido cientos de millones de dólares.
El caso tomó una nueva dimensión tras la divulgación de un oficio atribuido a Homeland Security Investigations, donde se señala a Saab como integrante de una red encabezada —según el documento— por el empresario mexicano Jack Landsmanas, director del Corporativo Kosmos.
El texto describe un entramado basado en contratos públicos de alimentación en México, presuntamente utilizados para canalizar recursos y consolidar una red de corrupción con ramificaciones internacionales.
Aunque las autoridades mexicanas no han confirmado el contenido del oficio, el documento menciona a empresarios, exfuncionarios y empresas con fuerte presencia en el país, lo que anticipa que el caso Saab podría volver a tensar la relación entre investigaciones financieras, política y poder económico en México.
Entre los nombres mencionados aparece también el empresario Jorge Carlos Fernández Francés, dueño de El Sardinero. Además, versiones periodísticas vinculan a Landsmanas con la arrendadora Turbofin, empresa con presencia en Estados Unidos, propiedad de Aby y Bernardo Lijtszain, quienes también son dueños de Traxión.













