Por Staff:
CIUDAD DE MÉXICO, MÉXICO, a 23 de septiembre de 2026.— El plan satelital de México busca transformar la infraestructura tecnológica del país hacia el año 2030, planteando aumentar un 34.7% la capacidad satelital provista por el Estado para utilizarla como columna vertebral de transporte para redes celulares, 5G, telemedicina, educación e Internet de las cosas (IoT) en comunidades remotas.
Infraestructura espacial para educación, salud y 5G
El gobierno federal estima que en las comunidades más alejadas habitan unos 16 millones de mexicanos. Ante este panorama, el Programa Espacial Mexicano 2026-2030 prevé la adquisición de un nuevo satélite de banda ancha que se integrará con las redes terrestres gubernamentales.
Más allá de llevar acceso básico a Internet, la estrategia contempla que la infraestructura espacial funcione como transporte para redes celulares y respaldo de conexiones 5G, además de enlazar sensores y dispositivos conectados para potenciar servicios de salud (telemedicina), educación y protección civil.
Retos de adopción y brecha digital rural
A pesar de proyectar un crecimiento en la capacidad satelital estatal —pasando de 641.6 MHz en 2026 a 864 MHz en 2030—, los expertos advierten que mayor capacidad no se traduce automáticamente en más usuarios conectados.
De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el satélite concentraba apenas el 0.7% de las suscripciones de banda ancha fija entre sus países miembros en 2023. Factores como el precio, la disponibilidad de terminales, la energía y la infraestructura terrestre determinan la adopción real del servicio.
México pretende elevar del 68.5% al 90% la proporción de población rural usuaria de Internet hacia 2030. Sin embargo, alcanzar esta meta representa un reto mayúsculo frente a una brecha nacional en la que más de 20 millones de personas mayores de seis años permanecen desconectadas.
Un satélite sin precio ni modelo operativo definitivo
A pesar de la relevancia del proyecto para la conectividad nacional, el Programa Espacial Mexicano aún no precisa el costo económico definitivo del nuevo satélite, su calendario de contratación, la órbita prevista ni su modelo de operación. Tampoco se ha establecido con claridad qué proporción de la meta del 90% de conectividad rural dependerá directamente del sistema satelital, ni cómo se distribuirán los esfuerzos entre la infraestructura propia del Estado y la contratación de operadores privados.













