KINSHASA, República Democrática del Congo, 21 de mayo de 2026.- La crisis sanitaria en la República Democrática del Congo se agravó en las últimas horas luego de que autoridades y organismos internacionales confirmaran que hospitales y centros médicos se encuentran totalmente rebasados por el aumento de pacientes sospechosos de ébola. El brote, provocado por la variante Bundibugyo, encendió las alertas globales debido a que actualmente no existe una vacuna aprobada específica para esta cepa.
De acuerdo con datos actualizados del Ministerio de Salud congoleño y la Organización Mundial de la Salud (OMS), el brote registra ya más de 670 casos sospechosos, además de 61 contagios confirmados por laboratorio y entre 139 y 160 fallecimientos relacionados con la enfermedad. La OMS advirtió que las cifras reales podrían ser todavía mayores debido a las dificultades para acceder a regiones afectadas por violencia armada y desplazamientos masivos de población.
Médicos trabajan bajo presión extrema
La situación sanitaria es particularmente crítica en las provincias de Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur, donde médicos y enfermeras trabajan con recursos limitados. Organizaciones humanitarias reportaron que varios hospitales enfrentan escasez de camas, medicamentos, guantes, mascarillas y equipos de aislamiento, mientras algunos trabajadores de salud también resultaron infectados. La combinación de guerra, pobreza y falta de infraestructura médica complica la contención del virus.
Ante el rápido avance del brote, la OMS declaró una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional, elevando el nivel de vigilancia en África central y otros continentes. Reino Unido anunció una ayuda cercana a 27 millones de dólares para contener la enfermedad, mientras Estados Unidos y otros gobiernos reforzaron controles sanitarios y monitoreo de viajeros procedentes del Congo. Uganda ya confirmó casos vinculados al brote congoleño, aumentando la preocupación regional.
Miedo y desconfianza entre la población
En diversas comunidades congoleñas, habitantes viven entre el temor al contagio y la desconfianza hacia las autoridades sanitarias. Incluso se reportaron protestas y ataques contra hospitales, luego de que algunos ciudadanos rechazaran los protocolos de aislamiento y entierro de víctimas. Expertos internacionales consideran que la desinformación y los rumores representan uno de los principales obstáculos para controlar la propagación del virus.
La emergencia sanitaria también comenzó a impactar al deporte. La selección nacional del Congo analiza modificar completamente su preparación rumbo al Mundial de fútbol 2026, debido a las restricciones sanitarias y riesgos de movilidad. Reportes internacionales señalan que el equipo africano canceló entrenamientos en Kinshasa y evalúa concentrarse en Europa antes del torneo. FIFA y países anfitriones mantienen vigilancia permanente sobre la evolución del brote ante posibles medidas migratorias o sanitarias especiales para jugadores y delegaciones.















