QUITO, Ecuador, a 11 de junio de 2026.- Un robot humanoide logró alcanzar la cima del volcán Chimborazo, en Ecuador, a una altitud cercana a los 6 mil 200 metros sobre el nivel del mar, en lo que sus desarrolladores describen como un paso histórico para llevar la robótica fuera de los laboratorios y ponerla a prueba en algunos de los entornos más extremos del planeta.
El protagonista de la expedición es Pemba, un robot basado en la plataforma Unitree G1 y adaptado para operar en condiciones de alta montaña. La misión forma parte del proyecto denominado “Triple Corona”, una iniciativa que busca llevar a este humanoide a tres de las montañas más emblemáticas del mundo según diferentes criterios geográficos.
De acuerdo con Pablo Berlanga, fundador del proyecto, el objetivo va mucho más allá de una demostración tecnológica. La intención es evaluar si los robots humanoides pueden convertirse en herramientas útiles para tareas de conservación ambiental, monitoreo de ecosistemas, búsqueda y rescate, así como exploración científica en zonas donde el acceso humano resulta complicado o peligroso.
Introducing Pemba.
— pabs (@pabloberlangab) June 7, 2026
The first humanoid to climb to 20,000ft.
Everest next. More below. pic.twitter.com/k1BHkRLYjm
Un reto que apenas comienza
Según la información difundida por el equipo, Pemba alcanzó la cima del Chimborazo el pasado 5 de junio. El siguiente destino será el volcán Mauna Kea, en Hawái, considerado la montaña más alta del mundo si se mide desde su base submarina.
La etapa más ambiciosa llegará después con el Monte Everest, donde los desarrolladores esperan convertir a Pemba en el primer robot humanoide en participar en una expedición de este tipo.
Sin embargo, el camino no será sencillo. El propio equipo reconoce que el robot aún no puede desenvolverse de manera completamente autónoma en terrenos extremadamente escarpados.
Durante el ascenso al Chimborazo caminó por sí mismo en las zonas menos inclinadas, mientras que en algunos tramos técnicos tuvo que ser transportado por integrantes de la expedición.
Los ingenieros trabajan ahora en sistemas de inteligencia artificial y aprendizaje por refuerzo que permitan mejorar su movilidad en superficies irregulares y pendientes más pronunciadas.
Además de los desafíos mecánicos, el proyecto enfrenta otro obstáculo importante. Nepal todavía no cuenta con una regulación específica para el uso de robots en actividades de alpinismo, por lo que los responsables de la misión mantienen conversaciones con autoridades locales para definir las condiciones que permitan intentar el ascenso al Everest.
Los impulsores de la iniciativa aseguran que la meta es demostrar que los robots humanoides pueden desempeñar funciones útiles en lugares donde actualmente el acceso sigue siendo uno de los mayores desafíos tecnológicos del planeta.














