SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp., a 8 de junio de 2026.- Cuando inicie el Mundial de Futbol 2026, millones de personas en México seguirán cada partido con atención. La expectativa será aún mayor debido a que el país será una de las sedes del torneo. Ante este escenario, muchas empresas y negocios ya observan con preocupación el posible impacto que los encuentros podrían tener en la productividad de sus colaboradores. Sin embargo, especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) aseguran que el verdadero reto no será el futbol, sino la capacidad de las organizaciones para gestionar el interés que despertará el evento.
Para Guillem Compte Nunes, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, la idea de que el Mundial provoca automáticamente una disminución en el rendimiento laboral carece de evidencia sólida. El especialista señala que el torneo no afecta de la misma manera a todos los centros de trabajo y que cada organización responde de acuerdo con sus dinámicas internas. En algunos casos el interés será moderado, mientras que en otros el seguimiento de los partidos formará parte de las conversaciones cotidianas durante varias semanas.
El Mundial puede revelar fortalezas
Los investigadores consideran que la Copa del Mundo funcionará como una especie de espejo para las organizaciones. Empresas con comunicación efectiva, liderazgo cercano y confianza entre directivos y colaboradores tendrán mayores posibilidades de afrontar el fenómeno sin conflictos. En cambio, los ambientes laborales rígidos o con escasa apertura podrían enfrentar mayores dificultades para manejar las expectativas de sus equipos durante el torneo.
De acuerdo con Emmanuel Martínez Mejía, académico de la Facultad de Psicología de la UNAM, intentar bloquear por completo el acceso a los partidos suele provocar más distracciones que beneficios. Cuando las personas sienten que no existe apertura para hablar del tema, buscan otras formas de mantenerse informadas, ya sea a través de redes sociales, transmisiones en dispositivos móviles o consultas constantes de resultados. Esta dinámica puede generar tensiones innecesarias y afectar el ambiente de trabajo.
Los acuerdos anticipados ayudan a equilibrar
Los especialistas recomiendan que las empresas aborden el tema antes del inicio del torneo. Hablar de manera abierta sobre horarios, metas de trabajo, posibles ajustes operativos y espacios para seguir algunos encuentros puede ayudar a reducir incertidumbre y fortalecer la confianza. Gestionar el interés por el Mundial implica reconocer que se trata de un evento relevante para millones de personas y encontrar mecanismos que permitan mantener el enfoque en los objetivos laborales sin ignorar esa realidad.
Lejos de representar únicamente una distracción, la Copa del Mundo puede convertirse en una herramienta de integración. Compartir la emoción de un partido, organizar actividades internas o generar espacios de convivencia puede contribuir a fortalecer la cohesión de los equipos. Los investigadores de la UNAM coinciden en que las organizaciones que entiendan el Mundial como una oportunidad para reforzar su cultura laboral tendrán mayores posibilidades de conservar la productividad y, al mismo tiempo, incrementar la motivación y el compromiso de sus colaboradores.
















