Por Karina Gómez
CHAMPOTÓN, Camp., a 28 de mayo del 2026.- El escándalo ambiental por el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México escaló a nivel nacional luego de que Greenpeace México presentara denuncias formales contra Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), acusando presuntas omisiones, ocultamiento de información y manejo irregular de la emergencia petrolera que habría afectado directamente aguas y costas relacionadas con la Sonda de Campeche.
La organización ambientalista aseguró que la contaminación se extendió por más de mil 100 kilómetros del litoral del Golfo, desde Tabasco hasta Tamaulipas, dejando manchas de chapopote, daños a manglares, fauna marina y posibles afectaciones a pescadores y familias costeras que dependen del mar para subsistir. En Campeche, ciudadanos y trabajadores del sector pesquero han denunciado desde hace meses la presencia de residuos aceitosos y cambios en las condiciones del agua en zonas cercanas a operaciones petroleras.

Greenpeace señaló que Pemex habría tardado varios días en controlar completamente el derrame y acusó que existió falta de transparencia sobre la magnitud real del incidente. Además, pidió investigar posibles responsabilidades administrativas de funcionarios y exfuncionarios de la empresa productiva del Estado, incluyendo al entonces director general, Víctor Rodríguez Padilla, por presuntos actos u omisiones relacionados con el manejo de la contingencia.


La denuncia también pone sobre la mesa el temor de comunidades costeras campechanas ante posibles riesgos sanitarios derivados de la exposición a hidrocarburos. Habitantes de localidades pesqueras y ambientalistas han advertido que la falta de alertas oportunas y de información clara mantiene en incertidumbre a cientos de familias que continúan trabajando en zonas potencialmente contaminadas.
Organizaciones civiles exigieron que no se minimice el impacto ecológico en la Sonda de Campeche, considerada una de las regiones petroleras más importantes del país, pero también un ecosistema marino clave para especies comerciales y protegidas. Greenpeace demandó acciones urgentes de limpieza, reparación integral del daño ambiental y mecanismos de vigilancia independientes para evitar que el caso quede impune.
Mientras crece la presión social y ambiental, habitantes del litoral campechano reclaman respuestas concretas y transparencia total sobre uno de los derrames más delicados registrados en los últimos años en aguas del Golfo de México.













