Por Karina Gómez
CALAKMUL, Camp., a 18 de mayo.- La inmensidad de la selva maya volvió a demostrar que sigue siendo uno de los últimos grandes refugios del jaguar en Mesoamérica. Lo que parecía un recorrido habitual entre senderos y vegetación terminó convirtiéndose en una escena tan impresionante como estremecedora para Francisco Asturias, quien se encontró cara a cara con un enorme ejemplar de jaguar en plena selva de Naachtún-Dos Lagunas, en Guatemala.
El inesperado encuentro ocurrió dentro de la Reserva de la Biosfera Maya, cerca de la zona arqueológica de Naachtún y en las inmediaciones de la frontera natural con Calakmul, una de las regiones ecológicas más importantes del continente por su vasta biodiversidad y la presencia de especies emblemáticas en peligro de conservación.
Según relató el propio Asturias, el felino apareció repentinamente a escasos metros de distancia, emergiendo silenciosamente entre la vegetación. Durante varios segundos, hombre y animal permanecieron inmóviles, observándose fijamente en medio de un silencio absoluto que aumentó la tensión del momento.
Pese al evidente riesgo, el jaguar mantuvo una actitud serena. El majestuoso depredador únicamente vigiló al visitante con calma, como imponiendo respeto sobre su territorio, antes de girar lentamente y desaparecer nuevamente entre la espesura de la selva.
Lejos de reaccionar con pánico, Asturias conservó la calma y logró captar el impresionante instante en video, material que posteriormente compartió en redes sociales y que rápidamente se volvió viral por la majestuosidad del animal y la cercanía del encuentro.
Especialistas en conservación destacaron que este tipo de avistamientos reflejan la importancia ecológica de los corredores biológicos que conectan la Biosfera Maya con la región de Calakmul, considerada uno de los pulmones verdes más importantes de América Latina y hábitat clave para la supervivencia del jaguar, especie catalogada como prioritaria para la conservación.
El video ha generado admiración entre miles de usuarios, pero también ha servido para recordar la necesidad de proteger las selvas del sureste mexicano y guatemalteco, donde aún sobreviven especies silvestres que continúan dominando el corazón de la selva.













