Por Karina Gómez
ESCÁRCEGA, Camp., a 8 de abril del 2026.- Las prácticas funerarias mayas cobran nueva relevancia con el estudio de 19 urnas mortuorias halladas en el sitio arqueológico de Cansacbé, como parte del Proyecto de Salvamento Arqueológico del Tren Maya. Estos vestigios representan una ventana al entendimiento de los rituales y creencias sobre la muerte en el mundo prehispánico.
El programa, impulsado por la Instituto Nacional de Antropología e Historia, ha documentado cerca de mil entierros humanos en la región, consolidándose como uno de los esfuerzos más importantes de investigación arqueológica reciente en el área maya. Desde 2021, la Bioarqueología ha sido clave en la recuperación y análisis de restos óseos.

De las 19 urnas en análisis, tres ya han sido estudiadas mediante microexcavación, técnica que permite conservar el contexto original. En dos de ellas se identificaron restos de infantes acompañados de ofrendas cerámicas y fragmentos de huesos de adultos, lo que sugiere rituales complejos y vínculos familiares más allá de la muerte.
Los especialistas explican que estas urnas simbolizan el vientre materno, representando el retorno al origen dentro de la cosmovisión maya. En uno de los casos, un menor fue colocado en posición sedente y orientado al este, asociado con el renacimiento, acompañado de objetos rituales como un cajete fragmentado intencionalmente.
Otro hallazgo relevante incluye un diente de tiburón, elemento vinculado a la élite femenina en la iconografía maya, lo que abre nuevas líneas de investigación sobre el estatus social de los individuos enterrados.
A pesar de los avances, los expertos advierten que los restos presentan condiciones delicadas de conservación, por lo que los estudios continúan. Estos descubrimientos refuerzan el valor del patrimonio arqueológico y aportan nuevas claves para comprender la complejidad de la civilización maya.














