PEKÍN, China, a 17 de febrero de 2026.– La tradicional Gala del Festival de Primavera de la China Central Television (CCTV) volvió a reunir a cientos de millones de espectadores en la celebración del Año Nuevo Lunar, pero este año el protagonismo recayó en los robots humanoides, convertidos en símbolo del avance tecnológico del país.
El programa, considerado el más visto del mundo en una sola noche, dedicó sus primeros segmentos a exhibiciones de empresas emergentes como Unitree Robotics, Galbot, Noetix y MagicLab.
De acuerdo con coberturas mediáticas, la presencia de estas compañías reflejó la prioridad estratégica que China otorga a la robótica avanzada y a la manufactura inteligente.
Tecnología en escena
Más de una docena de robots desarrollados por Unitree ejecutaron complejas secuencias de artes marciales con espadas, bastones y nunchakus.
Una de las rutinas más comentadas replicó el estilo tradicional conocido como boxeo borracho, con movimientos inestables, caídas controladas y recuperación autónoma, lo que evidenció avances en equilibrio dinámico, coordinación simultánea y sistemas de control ante fallos.
Las coreografías fueron realizadas en interacción con artistas humanos bajo una puesta en escena cuidadosamente sincronizada.
En otros segmentos, robots de Noetix participaron en una parodia junto a actores, mientras que los desarrollados por MagicLab realizaron una coreografía colectiva durante el número musical “Hechos en China”.
La gala también incorporó al chatbot Doubao, creado por Alibaba, reforzando el énfasis en inteligencia artificial como parte del espectáculo.
Analistas citados por medios internacionales señalan que la inclusión de estos desarrollos en un evento cultural de alcance nacional funciona como plataforma de proyección global y de atracción de inversión.
Informes indican que China concentró la mayoría de los envíos mundiales de robots humanoides el año pasado y que el mercado podría expandirse con rapidez en 2026.
Al colocar a los robots en el centro de la celebración del conocido Año Nuevo Chino, el país combinó tradición y modernidad en una sola narrativa, proyectando una imagen de liderazgo tecnológico ante su audiencia interna y ante el mundo.













