Por Staff
OTHÓN P. BLANCO, Q. Roo, a 27 de abril de 2026.– Un nuevo sitio arqueológico de origen maya, denominado “El Jefeciño”, fue registrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en el sur de Quintana Roo, tras un reporte ciudadano que permitió ubicar vestigios de gran valor histórico en el municipio de Othón P. Blanco.
El asentamiento, identificado durante los trabajos del Proyecto de Salvamento Arqueológico Tren Maya, destaca por su arquitectura de estilo Petén y por albergar al menos 80 estructuras, lo que da cuenta de su relevancia en la región durante el periodo Clásico Temprano/Tardío (250-900 d.C.).
De acuerdo con la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, este hallazgo fortalece la protección del patrimonio arqueológico y reconoce la participación de las comunidades en la preservación de la memoria histórica.
Los trabajos de registro fueron coordinados por especialistas del INAH, entre ellos Manuel Pérez Rivas, en colaboración con los arqueólogos Sonny Moisés Ojeda González y Diana Karina Blancas Olvera, quienes realizaron labores de prospección entre 2023 y 2024.
¿Cuáles son los hallazgos?
Datos preliminares indican que el sitio se extiende en al menos 100 hectáreas, aunque podría abarcar una superficie mayor. En su área central se identificó una plaza en forma de “C”, rodeada por cinco estructuras principales que alcanzan entre 11 y 14 metros de altura.
Entre los hallazgos destacan restos de estuco con pintura mural, fragmentos de una osamenta humana y evidencia de varias etapas constructivas, lo que sugiere un desarrollo arquitectónico complejo.
Asimismo, se identificaron bóvedas mayas en buen estado de conservación, así como elementos característicos del estilo Petén, como molduras en delantal y edificaciones con esquinas redondeadas.
Los especialistas subrayaron que las evidencias permanecen in situ, ya que no se realizó un salvamento arqueológico completo. A futuro, se prevé implementar estudios con tecnología LiDAR para determinar la extensión total del asentamiento.
El descubrimiento permitirá profundizar en el conocimiento de la red de ciudades mayas en el sur de Quintana Roo y su interacción social en la antigüedad.













