Por Karina Gómez
SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp; a 6 de mayo del 2026.— En una ciudad donde el tráfico es una prueba diaria de carácter, una conductora decidió adelantarse a las críticas… y pedir clemencia pública. Con un mensaje tan honesto como inusual, pegado en el capirote de su vehículo: “Soy nueva manejando, por favor tengan paciencia”, desató una mezcla de risas… y uno que otro frenón inesperado en el barrio de Santa Ana.
La escena ocurrió en plena salida de una conocida escuela, justo en la hora pico donde padres, estudiantes y automovilistas compiten —no siempre con éxito— por un espacio en la vialidad. Ahí, entre el caos cotidiano, apareció este “anuncio rodante” que más que advertencia parecía una súplica ciudadana.

Testigos no tardaron en reaccionar: algunos bajaron la velocidad con solidaridad, otros sacaron el celular para inmortalizar el momento y no faltaron los que, entre carcajadas, aseguraban que ese letrero debería ser obligatorio para más de uno.
Y es que, en tiempos donde abundan los conductores que parecen expertos… pero manejan como si participaran en una carrera clandestina, la sinceridad de esta automovilista resultó refrescante, casi revolucionaria. Aquí no hubo excusas, solo una advertencia clara: “voy aprendiendo”.
Entre el humor involuntario y la realidad vial, el mensaje terminó siendo más que una simple nota curiosa: un recordatorio de que la paciencia —esa que tanto escasea en las calles— sigue siendo tan necesaria como el cinturón de seguridad.
Así que si le toca cruzarse con este vehículo, ya lo sabe: respire, sonría… y reduzca la velocidad. Porque en Campeche, hasta el tráfico tiene sentido del humor.













